La diputada nacional y el gobernador de La Rioja compartieron un encuentro estratégico junto a legisladores. Advirtieron sobre el deterioro social en las provincias producto del ajuste libertario y llamaron a construir una alternativa política de base federal orientada al desarrollo productivo y la defensa de la industria nacional.
En el inicio de un 2026 que promete una intensa reconfiguración del mapa político argentino, el peronismo comienza a mover sus fichas y afinar su discurso. Con la mirada puesta en la estructuración de un proyecto de poder federal, la diputada nacional Victoria Tolosa Paz y el gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, protagonizaron un cónclave estratégico que encendió las alarmas de un nuevo armado opositor con impacto nacional.
El encuentro, que reunió también a senadores y diputados del espacio, sirvió como escenario para trazar un duro diagnóstico sobre el impacto de la gestión de La Libertad Avanza en el interior del país y fijar las bases de lo que proponen como la reconstrucción del peronismo.
A través de sus redes sociales, Tolosa Paz fue la encargada de visibilizar los acuerdos alcanzados en la cumbre. «Recibimos al gobernador de La Rioja, @QuintelaRicardo, junto a senadores y diputados, en un encuentro donde analizamos los desafíos que tendremos por delante en el 2026», comunicó la dirigente, dejando en claro que el reloj electoral ya comenzó a correr para este sector de la oposición.
El diagnóstico: un dardo directo a la Casa Rosada
El análisis trazado puertas adentro de la reunión fue lapidario respecto al rumbo de la administración nacional. Lejos de las variables macroeconómicas que suele celebrar el oficialismo, el eje del debate peronista estuvo puesto en la economía real y en las economías regionales.
«Coincidimos en el impacto de las políticas de Javier Milei en nuestras provincias: más ajuste, menos producción, menos empleo y un deterioro en la vida de nuestro pueblo«, sentenció Tolosa Paz. El mensaje refuerza la narrativa que los gobernadores opositores vienen sosteniendo: la asfixia financiera a las provincias y la retracción del consumo interno están golpeando con fuerza el tejido productivo del interior.
La contracara: el llamado a una nueva «alternativa nacional»
Frente a lo que catalogaron como un escenario de crisis profunda, la cumbre funcionó también como una plataforma de lanzamiento para una propuesta programática. Los dirigentes hicieron hincapié en la urgencia de cambiar el eje del modelo económico, alejándose de la especulación financiera o los recortes ortodoxos, para volver a las bases históricas del justicialismo.
En ese sentido, reafirmaron «la necesidad de fortalecer una Argentina productiva, con política industrial para fortalecer un desarrollo sostenible».
Sin embargo, el tramo final del mensaje encierra la verdadera clave política del encuentro: un llamado abierto a la reorganización partidaria. «Es tiempo de construir una alternativa nacional, convocando a todos los sectores de las provincias que defienden el trabajo y la producción, para ponerle un límite a este experimento que tanto daño genera y encender un proyecto de desarrollo con inclusión», concluyó la diputada.
El rol de Quintela en la resistencia federal
La figura de Quintela no es casual en la conformación de esta incipiente estructura. El mandatario riojano se ha erigido como uno de los gobernadores más confrontativos con la Casa Rosada, encabezando reclamos por fondos coparticipables, emitiendo cuasimonedas provinciales ante la escasez de pesos y liderando la resistencia discursiva desde la liga de gobernadores del Norte Grande.
Al unir fuerzas con Tolosa Paz —quien cuenta con anclaje en la siempre determinante provincia de Buenos Aires y vínculos con distintos sectores del Partido Justicialista—, el eje La Rioja-Buenos Aires busca consolidarse como el núcleo duro desde donde convocar a otras provincias. El objetivo de máxima es claro: aglutinar a los sectores productivos, a los sindicatos y al peronismo territorial para frenar el «experimento» libertario e instalar un proyecto competitivo en las urnas.
El ajedrez político de 2026 ya tuvo su primera gran movida, y el mensaje desde La Rioja marca que la disputa será de alto voltaje.





