El gobierno provincial intenta recomponer la relación con la Casa Rosada para destrabar el envío urgente de fondos. Las gestiones, que excluyen a Martín y Eduardo “Lule” Menem, apuntan a concretar una cumbre clave la próxima semana. El Presidente ya está al tanto de los movimientos.
La asfixia financiera comenzó a marcar el pulso político en la provincia de La Rioja. Frente a un escenario de arcas exhaustas y la necesidad imperiosa de oxigenar las cuentas públicas, el gobierno provincial decidió dar un giro pragmático en su estrategia frente a la Casa Rosada: dejar atrás la confrontación pública y abrir un canal de diálogo directo con la presidencia de Javier Milei.
El objetivo primordial es uno solo y no admite demoras: que la Nación reactive el envío de fondos hacia la provincia.
Según información a la que pudo acceder este medio, la compleja arquitectura de este acercamiento no se está tejiendo a través de los canales institucionales tradicionales de los gobernadores, sino mediante una vía alternativa.
Son los legisladores nacionales del bloque de diputados justicialistas quienes han asumido el rol de emisarios para romper el hielo con la administración libertaria.
El puente peronista y los excluidos de la negociación
La elección del bloque justicialista como punta de lanza para las negociaciones no es casual. Busca establecer un diálogo político que destrabe la parálisis administrativa sin exponer de entrada a las máximas figuras del Ejecutivo provincial a un eventual rechazo.
Los diputados ofician de puente en un terreno minado por los cruces de los últimos meses.
Sin embargo, el dato político más resonante de estas gestiones subterráneas es quiénes no están sentados en la mesa. A pesar de ser los riojanos con mayor poder e influencia dentro del esquema de La Libertad Avanza a nivel nacional, el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, y el influyente asesor presidencial, Eduardo “Lule” Menem, no están participando de estas conversaciones.
La marginación de los Menem de esta jugada responde a las profundas diferencias que mantienen con la actual conducción del peronismo riojano.
El gobierno provincial prefiere evitar la intermediación de sus rivales políticos locales, buscando una línea directa con la mesa chica del Presidente que no pase por el filtro del menemismo.
La cumbre en el horizonte y el visto bueno presidencial
El reloj corre para las finanzas riojanas y los tiempos políticos se aceleran. Las conversaciones preliminares lideradas por los diputados justicialistas apuntan a un objetivo concreto en el corto plazo: concretar un encuentro formal entre las autoridades de la Nación y la provincia la semana que viene. Esta cumbre, de realizarse, representaría el primer gran deshielo entre La Rioja y el gobierno de La Libertad Avanza, marcando un punto de inflexión en la relación bilateral.
Lejos de ser una movida que transcurra a espaldas del primer mandatario, en los pasillos de Balcarce 50 aseguran que el presidente Javier Milei está plenamente al tanto de los intentos de acercamiento impulsados desde La Rioja. Fiel a su estilo de evaluar el equilibrio de fuerzas fiscales y políticas, el Jefe de Estado sigue de cerca las gestiones, evaluando las condiciones bajo las cuales la Nación podría acceder a abrir, aunque sea mínimamente, el grifo de los recursos.
La próxima semana será determinante. De prosperar este canal de diálogo, La Rioja podría encontrar el alivio financiero que busca con desesperación; de fracasar, la crisis provincial amenaza con profundizarse en un escenario de total aislamiento frente al poder central.




