La federación que agrupa a hoteleros y gastronómicos advierte sobre una «asfixia financiera» en la provincia. Con caídas drásticas en las ventas y facturas de energía que alcanzan los 3 millones de pesos, el sector debió negociar con el gobierno de Ricardo Quintela para evitar cortes de servicio. Impulsan un plan de promoción nacional con «Chachos» para esquivar cierres masivos.
El sector hotelero y gastronómico de La Rioja atraviesa uno de sus momentos más críticos, convirtiéndose en el reflejo de una profunda recesión que golpea al turismo en todo el país. Los incrementos en los costos fijos, sumados a una estrepitosa caída de las reservas y el consumo, han empujado a numerosos establecimientos al borde del abismo. Armando Zavattieri, referente de la Federación Empresaria Hotelera Gastronómica de la República Argentina (FEHGRA) en la provincia, alertó sobre la gravedad de la situación, definiéndola como una verdadera «asfixia financiera».
La problemática trasciende las fronteras provinciales para convertirse en un síntoma de impacto nacional: el mercado interno del turismo se ha paralizado, y las alternativas de supervivencia para las pequeñas y medianas empresas del sector son cada vez más acotadas.
El peso de las tarifas: facturas millonarias y riesgo de cortes
Uno de los detonantes inmediatos de la crisis en La Rioja ha sido el brutal impacto del costo de la energía eléctrica. Zavattieri reveló que algunos establecimientos están recibiendo facturas que oscilan entre los 2 y 3 millones de pesos. Esta situación límite llevó a las cámaras empresariales a mantener reuniones de urgencia con el gobernador Ricardo Quintela y las autoridades de la empresa distribuidora EDELAR.
El objetivo central del encuentro fue frenar los inminentes cortes de suministro eléctrico que ya sobrevolaban a varios comercios. Afortunadamente, se logró acordar una «flexibilidad» para establecer acuerdos de pago y evitar la interrupción del servicio, permitiendo a los comerciantes achicar sus deudas acumuladas de acuerdo a sus posibilidades. Según se detalló, actualmente hay al menos seis establecimientos entre hoteles y locales gastronómicos que se encuentran en una situación de extrema vulnerabilidad.
El fin del turismo de jubilados y la caída del corporativo
Si bien la crisis de consumo afecta a toda la Argentina, La Rioja sufre factores agravantes. Históricamente, la provincia se nutría del movimiento corporativo impulsado por su Parque Industrial, el cual hoy se encuentra fuertemente retraído.
Por otro lado, el turismo recreativo ha sufrido un revés histórico. El mercado de la tercera edad, que solía ser un nicho fundamental para el norte argentino, ha desaparecido casi por completo. Las agencias mayoristas a nivel nacional ya advierten a los operadores locales que «se olviden del viaje del jubilado», dado que este sector es el que en peores condiciones se encuentra para costear un viaje.
A esto se suma que aproximadamente el 60% de la población del país ha restringido sus hábitos de consumo exclusivamente a lo esencial, recortando de raíz los gastos en esparcimiento y turismo.
«Moverte por La Rioja con los Chachos»: el plan de salvataje
Frente a un panorama desolador, donde ni siquiera los fines de semana largos traccionan reservas, el sector privado y el gobierno provincial intentan articular medidas de emergencia.
Como estrategia para reactivar la demanda en los meses de temporada baja (post Semana Santa y vacaciones de invierno), se acordó relanzar a nivel nacional el programa de incentivo al turista «Moverte por La Rioja con los Chachos». Este plan, que permite utilizar la cuasimoneda provincial (los «Chachos») para fomentar el consumo interno, será acompañado por una fuerte campaña publicitaria en medios de impacto nacional, como Cadena 3, para intentar captar al turismo doméstico que aún tiene capacidad de ahorro.
La polémica de los domingos: ¿Por qué cierra la capital?
La crisis también expone problemas estructurales en la oferta turística local. Ante la queja de visitantes que encuentran la ciudad capital completamente cerrada los días domingo, Zavattieri fue categórico y expuso el lado B de la rentabilidad comercial.
Mantener un establecimiento abierto los domingos, pagando horas extras o francos compensatorios a mozos y cocineros, resulta económicamente inviable cuando el nivel de consumo es tan incierto. «Cuando hay trabajo todo el mundo se sacrifica y abre, pero cuando la situación es tan incierta, los números no dan», sentenció el titular de FEHGRA.
El sector turístico riojano resiste por ahora sin anunciar cierres masivos, apostando a la flexibilización de sus deudas y a la promoción nacional. Sin embargo, el margen de maniobra es cada vez más estrecho en una Argentina donde salir a comer o viajar los fines de semana se ha convertido en un lujo para pocos.





