El jefe comunal de Chilecito blanqueó sus aspiraciones para la gobernación y llamó a la unidad del justicialismo a través del consenso frente al ajuste de la Casa Rosada. Además, trazó un crudo diagnóstico de la crisis nacional, acusó al Presidente de gobernar para «los grandes capitales» y comparó la situación social con el 2001.
En medio de la asfixia financiera que denuncian las provincias y un escenario económico marcado por la recesión, La Rioja busca consolidarse como la principal trinchera de resistencia del peronismo frente a las políticas de la Casa Rosada. En ese contexto de fuerte tensión federal, el tablero político riojano ya comenzó a moverse de cara al 2027: el intendente de Chilecito, Rodrigo Brizuela y Doria, oficializó sus intenciones de competir por la gobernación para suceder a Ricardo Quintela y llamó a blindar la unidad del justicialismo.
La provincia es, según las propias palabras del jefe comunal, una de las jurisdicciones «más castigadas por la falta de los fondos coparticipables». Frente a esta embestida, Brizuela y Doria ratificó un alineamiento inquebrantable con el actual mandatario provincial, a quien erigió como el principal escudo contra el ajuste libertario. «El gobernador Ricardo Quintela levanta la bandera de la justicia social y del Estado presente que acompaña y ayuda, y es la misma bandera que levantamos todos los intendentes», aseguró.
Con la mirada puesta en el recambio institucional dentro de tres años, el dirigente de Chilecito no esquivó la pregunta sobre su futuro político. Al ser consultado sobre si será una alternativa para el Ejecutivo provincial, fue categórico: «Me encantaría. Si vos me preguntás si me siento en condiciones, sí; me siento con ganas, sí; tengo la voluntad de estar ahí, sí».
Sin embargo, Brizuela y Doria advirtió que el peronismo riojano no tiene margen para disputas fratricidas y que el candidato debe surgir de una mesa de diálogo. «Tiene que darse esa unión, tiene que ser un candidato del consenso más que de interna. La gente hoy nos necesita más unidos que nunca», enfatizó, argumentando que la dirigencia debe reflejar la misma lucha que hoy atraviesa la sociedad: «Vivir un poquito mejor, que a fin de mes los números cierren y poder mandar a nuestros chicos a la escuela».
El impacto nacional: «Hemos vuelto a los niveles del 2001»
La proyección política de Brizuela y Doria en La Rioja se enmarca en un rechazo visceral al rumbo económico trazado por Javier Milei. Para el intendente, el armado provincial debe servir como plataforma para que el peronismo recupere el terreno perdido a nivel país, argumentando que la actual gestión nacional «ya demostró que no es un gobierno para la gente, sino para los grandes capitales».
En un análisis crudo de la realidad nacional, el riojano desmintió las cifras de recuperación esgrimidas por el oficialismo y denunció un deterioro alarmante del tejido social y productivo. «Mienten al decir que han sacado 15 millones de personas de la pobreza, es una mentira que los medios nacionales reflejan. La gente que está en la calle, la que va al almacén o tiene que pagar la luz, sabe que no es verdad. Viven en el país de las maravillas», arremetió.
Lejos de las promesas de campaña, el jefe comunal subrayó la presión impositiva y la crisis laboral: «Habló de no subir nunca un impuesto y subió todos, como el Impuesto PAIS que subió más de un 600%. El país no avanza, la desocupación crece, cierran fábricas. La apertura de importaciones ha generado una crisis en las pymes sin precedentes; hemos vuelto a niveles del año 2001 con la falta de trabajo y oportunidades».
Finalmente, Brizuela y Doria graficó la desconexión que percibe entre la Casa Rosada y las urgencias del interior profundo, contrastando la agenda internacional del Presidente con la pobreza extrema en el norte del país. «Es un ejemplo que el Presidente esté haciendo un show en España mientras hay 6.000 personas en un pueblo en Tucumán durmiendo al costado de la ruta», reprochó, y concluyó: «Preferiría que en vez de viajar 40 veces al exterior, hubiera ido una vez a alguna provincia que realmente necesita la mano solidaria del Estado. Él reniega del Estado y no está presente cuando la gente lo necesita».





