Inicio / Politica / El laboratorio riojano: asfixia financiera, el regreso de los “Chachos” y la jugada de Quintela para liderar el peronismo nacional

El laboratorio riojano: asfixia financiera, el regreso de los “Chachos” y la jugada de Quintela para liderar el peronismo nacional

En una semana clave, La Rioja expuso la profundidad de su crisis económica con recambios de emergencia en el gabinete y el fantasma del default. Mientras el gobierno provincial evalúa vender empresas estatales y reactivar su cuasimoneda, el oficialismo avanza con una doble estrategia: blindar la reelección del gobernador y exportar su armado opositor al conurbano bonaerense en su pulso constante contra Javier Milei.

La tensión entre la provincia y la Casa Rosada alcanzó un nuevo punto de ebullición. Para quienes seguimos de cerca el termómetro institucional desde nuestra provincia, el escenario de La Rioja se transformó en un tablero donde se juegan, en estricto simultáneo, la supervivencia financiera del Estado y una ambiciosa proyección hacia la conducción del peronismo nacional.

El punto de partida de la reconfiguración local fue el recambio obligado en la cúpula económica. En un contexto de agonía financiera por el feroz recorte de fondos coparticipables, el gobernador Ricardo Quintela tomó juramento a Fabián Blanco como nuevo ministro de Hacienda, marcando el fin de la era del histórico Jorge Quinteros. El mandato inicial del mandatario fue descarnado, directo y público: “Necesitamos plata urgente”.

Default, empresas del Estado y el regreso de la cuasimoneda

Los números expuestos por la nueva gestión económica dimensionan el abismo. Según alertó el propio Blanco, el 90% de los ingresos que entran a la provincia se evapora en el pago de sueldos públicos. Ante el peso de un default inminente frente a los mercados y una deuda que el gobierno riojano le reclama a la Nación por más de un billón de pesos, el oficialismo debió blanquear opciones extremas.

En primer lugar, el gobierno local ya evalúa desprenderse de algunas empresas estatales para generar liquidez rápida, aunque desde el Ministerio de Hacienda se trazó una línea roja infranqueable: el Banco Rioja no está a la venta.

En segundo lugar, y como síntoma ineludible de la recesión, regresó a la mesa el fantasma de la cuasimoneda. En ese marco, se confirmó que la provincia analiza volver a emitir los Bonos de Cancelación de Deuda (BOCADE), popularmente conocidos como los “Chachos”, para incentivar el consumo interno ante la escasez absoluta de pesos. Esta herramienta comenzó a delinearse como un salvavidas de emergencia para sectores críticos; un ejemplo de esto fue la cumbre en Chilecito por la crisis calificada de «terminal» en el turismo, donde se acordó relanzar el programa «Moverte por La Rioja con los Chachos» para intentar captar demanda doméstica de cara a la temporada baja.

Supervivencia local y proyección nacional

Sin embargo, la asfixia de las cuentas públicas no frenó la ingeniería política del quintelismo. Por el contrario, la aceleró. El oficialismo riojano movió sus fichas estratégicas en dos frentes para no ceder terreno político.

En el plano estrictamente provincial, comenzó el operativo clamor para avalar la reelección de Quintela. El diputado provincial Yamil Sarruff fue el encargado de lanzar la definición de mayor impacto, asegurando que la flamante Constitución deja el camino legal despejado para un nuevo mandato. La señal busca evitar el síndrome del «pato rengo» y contener una interna peronista que ya empieza a mostrar movimientos, evidenciados en cumbres secretas que vuelven a poner a figuras como Luis Beder Herrera y Gabriela Pedrali en la carrera para el 2027.

Pero la verdadera apuesta del gobernador trasciende largamente nuestras fronteras. En un desafío directo al gobierno de Javier Milei, La Rioja busca consolidarse como la trinchera discursiva y de resistencia del justicialismo. El desembarco del espacio político «Federales» en Florencio Varela, en pleno corazón de la decisiva Tercera Sección Electoral del conurbano bonaerense, confirmó la intención de Quintela de exportar su armado opositor al principal bastión electoral del país, presentándose como el garante de un peronismo federal frente al ajuste nacional.

La estrategia de confrontación fue ratificada por funcionarios de la mesa chica provincial como Armando Molina, quien marcó la cancha frente a las decisiones diplomáticas de la Casa Rosada bajo la consigna de que «hay otro camino».

Entre la urgencia de los números en rojo, las demandas millonarias y el rearme del PJ, La Rioja se consolida así como el principal laboratorio político del país, donde la trinchera contra el modelo libertario se sostiene y financia al límite del colapso institucional.

Descubre más desde Rioja Política

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo