El ex gobernador y el actual ministro de Vivienda compartieron un extenso almuerzo tras un llamado telefónico clave. Durante tres horas, saldaron viejas cuentas, analizaron el escenario nacional y recordaron los inicios de su alianza. La sugestiva foto en la huerta que grafica el alto voltaje del cónclave.
La política riojana, y por decantación el ajedrez del peronismo a nivel nacional, amaneció este viernes con una imagen que vale más que mil palabras y que promete reconfigurar las alianzas de cara al futuro. En un cónclave que se mantuvo bajo un estricto hermetismo hasta su concreción, el histórico ex gobernador de La Rioja, Luis Beder Herrera, y el actual ministro de Vivienda, Tierras y Hábitat Social de la provincia, Ariel Puy Soria, volvieron a verse las caras en un encuentro de alto voltaje.
La génesis de esta cumbre se remonta al último miércoles. Según reconstruyeron fuentes del entorno a este medio, fue un sorpresivo llamado telefónico de Puy Soria el que rompió el hielo. Tras una charla distendida, el ministro invitó formalmente a Beder Herrera a compartir un almuerzo en su residencia particular de la tradicional calle Cepeda. El ex mandatario, un animal político que nunca dejó de mover los hilos en la provincia, aceptó sin dudarlo.
Este viernes, la mesa estuvo servida. Durante tres horas ininterrumpidas, los dos viejos conocidos de la política riojana protagonizaron un almuerzo donde el menú principal fue la «rosca» en su estado más puro. Entre plato y plato, ambos dirigentes aprovecharon para limar asperezas y saldar viejos saldos que habían quedado pendientes de batallas pasadas. El reencuentro funcionó como un puente para recomponer una relación histórica que supo ser pilar del poder provincial.
Pero el cónclave no se quedó en la mera nostalgia de los pases de factura. Beder Herrera y Puy Soria desplegaron sobre la mesa el mapa político actual. Realizaron un exhaustivo análisis del complejo escenario nacional y su impacto directo en las arcas y la gobernabilidad de La Rioja. Con el peso de la experiencia, evaluaron los pasos a seguir de un peronismo que busca rearmarse en todo el país.
En ese marco de análisis profundo, hubo un momento para la memoria de gestión. Ambos recordaron con precisión el diseño del plan de obra pública del año 2002, un hito fundamental para la provincia que los tuvo como protagonistas y estrategas en tiempos de profunda crisis económica en la Argentina, trazando un inevitable paralelismo con los desafíos del presente.
La metáfora del ají
El detalle de color —que en política nunca es inocente— llegó con la única imagen que trascendió del encuentro. En la fotografía se los puede ver a ambos en el jardín de la casa de la calle Cepeda, en una postura relajada pero atenta, observando detenidamente una frondosa planta de ajíes que el propio ministro Puy Soria sembró y cuida en su huerta personal.
La imagen no tardó en viralizarse en los teléfonos del círculo rojo riojano con un mensaje cifrado: fue un encuentro «picante». La cosecha de esos ajíes sirvió como la síntesis perfecta de un cónclave de alto voltaje político. Al igual que el fruto de la huerta del ministro, el reencuentro dejó un sabor fuerte, intenso y con la promesa de que, en La Rioja, el juego político volvió a encenderse.





