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Negociaciones políticas: La Rioja busca fondos en la Nación y Menem queda como interlocutor clave

Con la coparticipación en baja y sin vínculo directo con Milei, el gobierno de Quintela activa gestiones políticas para conseguir recursos. Ricardo Herrera aparece como el último puente con la Casa Rosada, mientras crecen las exigencias de Nación.

En un contexto de fuerte restricción financiera, el gobierno de La Rioja intensifica gestiones para obtener fondos nacionales, en una negociación atravesada por tensiones políticas y condicionamientos institucionales. El secretario general de la Gobernación, Ricardo Herrera, se consolidó como el principal —y en los hechos, último— canal de diálogo con Martín Menem.

La administración de Ricardo Quintela atraviesa un escenario de fragilidad fiscal, con ingresos golpeados por la caída de la coparticipación federal. En ese marco, la provincia depende de negociaciones políticas para sostener su funcionamiento en el corto plazo.

Sin embargo, desde la Casa Rosada ponen en duda la situación financiera provincial. En despachos nacionales no descartan que La Rioja disponga de colocaciones a plazo fijo por unos 122 mil millones de pesos, lo que complejiza el planteo de asistencia extraordinaria.

En paralelo, Herrera activó gestiones políticas en el Congreso. En las últimas horas, envió señales al bloque de diputados justicialistas que conduce Germán Martínez, con el objetivo de que interceda para destrabar fondos frescos para la provincia.

Aunque el destinatario final de ese mensaje era el presidente Javier Milei, la negociación quedó canalizada en la figura de Menem, quien concentra hoy el vínculo político con el gobierno riojano.

Según fuentes oficiales, en la provincia esperan algún gesto en el corto plazo. Incluso, no se descarta que haya novedades durante esta semana, en función de la dinámica de las conversaciones en curso.

Pero el margen de negociación está condicionado. Desde Nación, el reclamo es claro: avanzar en la adhesión de La Rioja al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y adoptar la boleta única de papel, dos iniciativas clave del oficialismo nacional.

Además, en el esquema de negociación aparecen otros elementos vinculados a la estructura del Estado, como la discusión por cargos en organismos de control, lo que suma complejidad a las tratativas.

El escenario expone una lógica que se repite en varias provincias: la asistencia financiera queda atada a definiciones políticas e institucionales, en un contexto de reconfiguración del vínculo entre Nación y gobernadores.

Para La Rioja, el desafío es doble. Por un lado, sostener el funcionamiento del Estado en medio de la caída de ingresos; por otro, negociar sin resignar margen político frente a exigencias que impactan en su autonomía.

En ese delicado equilibrio, la figura de Herrera emerge como pieza central. Su capacidad de interlocución con Menem será determinante para definir si la provincia logra oxígeno financiero o si la tensión escala en los próximos días.

La negociación sigue abierta. Y, por ahora, el desenlace depende más de la política que de los números.

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