Héctor Spallanzani, presidente de la Cámara Argentina de la Construcción (CAMARCO) delegación La Rioja, describió un panorama «caótico» para el sector. Empresas al borde de la quiebra, deudas judicializadas con el Estado Nacional y un duro pronóstico sobre el impacto del ajuste en la coparticipación.
La crisis económica y la decisión del Gobierno Nacional de frenar a cero la obra pública están generando un impacto devastador en el sector de la construcción, especialmente en las provincias del norte del país. Lo que comenzó como una ralentización de los pagos, hoy se ha transformado en un escenario de parálisis total que amenaza con destruir miles de puestos de trabajo y llevar a la quiebra a empresas de extensa trayectoria.
Así lo advirtió Héctor Spallanzani, presidente de la delegación riojana de la Cámara Argentina de la Construcción, quien trazó un panorama sombrío. Según el empresario, se trata de una profundización de la crisis en el sector de la construcción, atravesando el peor momento en muchos años debido a la paralización de la obra pública. A esta falta de impulso estatal se le suma la imposibilidad de los ciudadanos de a pie de construir o ampliar sus viviendas, ya que remarcó que hoy en día no hay créditos hipotecarios con la fluidez que se requiere.
Un escenario que se repite en todo el NOA
La gravedad de la situación no es exclusiva de La Rioja. Durante una reciente cumbre en la provincia de Catamarca, de la que participaron las autoridades de la CAMARCO de esa provincia y de Santiago del Estero, quedó en evidencia que la crisis golpea a toda la región por igual.
Durante el encuentro, que contó con la presencia del gobernador catamarqueño Raúl Jalil, se expuso que la situación financiera de esa provincia está muy comprometida y que prácticamente no podrá financiar con fondos propios la ejecución de obras de infraestructura.
El horizonte para las constructoras es oscuro. Spallanzani reveló que las grandes empresas, principalmente las viales, que tienen acreencias millonarias con el Estado Nacional no ven una salida a esta situación ni encuentran formas de financiamiento. Ante la falta de respuestas, el dirigente confirmó que varias compañías ya han judicializado su acreencia contra el Estado Nacional al no tener un horizonte claro de cuándo cobrarán.
Además, el sector lamenta la falta de canales de diálogo con la gestión de Javier Milei. Las autoridades nacionales de la cámara afirman que apenas son recibidos por una tercera o cuarta línea del Gobierno Nacional que no tiene ningún poder de decisión.
La «demonización» de los impuestos y el riesgo para las provincias
En uno de los pasajes más profundos de su análisis, el titular de la filial riojana de CAMARCO cuestionó el discurso imperante sobre la presión tributaria, advirtiendo sobre las consecuencias directas para el interior del país.
Spallanzani alertó que existe una idea de «demonización de los impuestos». En esa línea, fue tajante al advertir sobre el impacto del desfinanciamiento del Estado: si la recaudación fiscal a nivel nacional baja, el ajuste será mayor, y al recibir menos recursos coparticipables, las provincias del norte van a tender a casi desaparecer. El empresario concluyó que el foco no debe estar en eliminar tributos, sino en exigir a las autoridades que administren correctamente los fondos y no los dilapiden.
Obras históricas que siguen esperando
A nivel local, el impacto de la tijera en la obra pública se traduce en infraestructuras vitales que quedan a mitad de camino o que son eternas promesas incumplidas.
El periodismo riojano resalta que, durante la gestión de Javier Milei, la única obra que se logró finalizar a nivel local fue el denominado «nudo del Chacho», proyecto que ya había sido iniciado por gobiernos anteriores.
Mientras tanto, obras históricas y estratégicas para el desarrollo provincial siguen siendo una utopía. Tal es el caso del anhelado camino para unir de forma directa La Rioja capital con Chilecito por la montaña. Esta obra permitiría acortar la distancia a unos 90 kilómetros en lugar de los casi 196 kilómetros que se deben recorrer en la actualidad desviando por Patquía, un proyecto pensado hace más de un siglo que, en el contexto actual, parece estar más lejos que nunca de hacerse realidad.