La recesión golpea con dureza al sector hotelero y gastronómico de la provincia, que ya sufre el cierre de establecimientos históricos. Ante la falta de asistencia nacional, el gobierno local relanzará su sistema de incentivos con la cuasimoneda local para reactivar la economía y busca frenar cortes de energía a comercios asfixiados por las tarifas.
El alivio económico que trajo el fin de semana largo de Carnaval y la tradicional Fiesta de la Chaya fue efímero para el sector turístico y gastronómico de La Rioja. Hoy, la realidad marca un panorama sombrío en todo el país, pero con un impacto profundo en las provincias dependientes del turismo interno: una abrupta caída en el consumo, facturas de luz exorbitantes y el cierre de establecimientos que no logran sostener sus persianas abiertas.
Frente a este escenario de emergencia, que pone en riesgo entre 800 y 900 puestos de trabajo directos, referentes del sector mantuvieron reuniones de urgencia con autoridades del gobierno riojano para delinear un plan de rescate. Entre las medidas más resonantes, se destaca la confirmación del regreso de los «Chachos», el bono provincial que se utilizará como un motor de consumo local para intentar oxigenar una economía asfixiada.
«Se ha cumplido el refrán de que lo bueno dura poco», resumió Armando Zavattieri, un histórico referente de la hotelería y gastronomía riojana. «Volvimos a la dura realidad, que se sigue agudizando. Hay una restricción en el consumo de la gente, que no llega a fin de mes». Según estimaciones del sector, aproximadamente el 60% de los turistas a nivel nacional han restringido sus viajes debido a que el esparcimiento es el primer gasto que se recorta en tiempos de crisis.
La vuelta de los «Chachos» como «PreViaje Riojano»
Ante la inactividad del consumo y la falta de líneas de crédito nacionales o subsidios, las cámaras de turismo provinciales solicitaron directamente al ministro Juan Luna Corzo la reintroducción de los Bonos de Cancelación de Deuda (Bocade), popularmente conocidos como «Chachos».
El gobierno riojano confirmó que la medida será implementada nuevamente, apuntando a los meses de temporada baja (antes y después de las vacaciones de invierno). Este sistema funciona como un incentivo inédito en el país: el cliente consume utilizando los billetes oficiales de la provincia y recibe un reintegro del 50% de su valor, con la condición de que ese saldo sea gastado nuevamente dentro del territorio riojano.
«El comerciante tiene un beneficio del 100%», explicó Zavattieri, destacando que el derrame económico queda íntegramente en la gastronomía, hotelería y comercios de la provincia, generando a su vez un retorno para el Estado a través de la recaudación de impuestos e ingresos brutos.
Boletas de 3 millones de pesos y peligro de cierres
El otro gran frente de tormenta para las pymes riojanas son los costos fijos, especialmente la energía eléctrica. Durante los encuentros sectoriales, se planteó la grave situación ante los inminentes cortes de servicio impulsados por la falta de pago.
Actualmente, un establecimiento gastronómico promedio en La Rioja abona facturas de luz que rondan los 3 millones de pesos, una cifra que se eleva considerablemente en el caso de los hoteles. Para evitar un colapso masivo, se acordó con Jerónimo Quintela —titular de la distribuidora Edelar— la creación de «convenios de pago» específicos (diferentes a los planes de pago tradicionales) para que los grandes y medianos consumidores puedan regularizar sus deudas sin sufrir la interrupción del servicio.
A pesar de los esfuerzos de contención entre el sector público y privado, la crisis ya se ha cobrado sus primeras víctimas. En los últimos días se confirmó el cierre definitivo del histórico Hotel Savoy, un establecimiento tradicional muy utilizado por viajantes y residentes del interior provincial. El temor a que este cierre marque el inicio de un efecto dominó mantiene en vilo a los trabajadores de una de las industrias más importantes de La Rioja, que ahora deposita sus esperanzas en el turismo interno y la circulación de su propia moneda para resistir el temporal.





