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Contraste económico: mientras el país crece un 4,4%, La Rioja registra un alarmante 96% de informalidad juvenil y debate su adhesión al RIGI

Un reciente análisis expone la cruda realidad productiva de la provincia. Pese al repunte nacional impulsado por el agro, la minería y el turismo, la falta de políticas de valor agregado y el modelo provincial frente a las grandes inversiones amenazan con dejar a los jóvenes riojanos atrapados en la precariedad laboral.

Mientras los indicadores nacionales muestran signos de recuperación, con un crecimiento económico del 4,4% traccionado por motores clave como el sector agropecuario, la minería (especialmente el litio) y el turismo, en el noroeste argentino se encienden luces de alerta. La Rioja parece estar quedando al margen de este rebote, enfrentando una crisis estructural que golpea directamente a su eslabón más vulnerable: los jóvenes.

Los datos, recientemente expuestos por el economista riojano José Nicolás Casas, revelan una fractura preocupante entre el potencial de la provincia y su realidad actual. El interrogante que domina el debate económico local es claro: ¿está La Rioja aprovechando sus ventajas comparativas o corre el riesgo de quedarse atrás?

La crisis del empleo joven: el récord que nadie quiere tener

El dato más doloroso de la radiografía económica provincial es la inserción laboral de las nuevas generaciones. Según las cifras compartidas por Casas, La Rioja ostenta la tasa de informalidad juvenil más alta del país.

En el mal llamado «interior» provincial (el resto de La Rioja fuera de la ciudad capital), el 96% de los jóvenes trabaja en la informalidad. En La Rioja Capital, la cifra desciende levemente, pero sigue siendo crítica: 84,8%.

Esto se traduce en una realidad insoslayable: la inmensa mayoría de los jóvenes riojanos que logran ingresar al mercado laboral lo hacen «en negro», sin aportes jubilatorios, sin obra social, sin derechos laborales y sometidos a una inestabilidad permanente. El desafío en la provincia ya no es únicamente generar empleo, sino garantizar la formalidad del mismo.

Tres motores apagados: agro, minería y turismo

El contraste con el crecimiento nacional del 4,4% se explica, en gran medida, por cómo la provincia gestiona sus recursos estratégicos:

  • Agroindustria estancada: Mientras el campo empuja el PBI nacional hacia arriba, en La Rioja el diagnóstico es la falta de valor agregado. Se produce, pero no se industrializa localmente con la fuerza necesaria para generar cadenas de empleo genuino.
  • El debate por el litio y la minería: La provincia cuenta con un potencial geológico enorme. Sin embargo, el desarrollo es lento. La principal traba señalada por los analistas es la postura del gobierno provincial, que prioriza un modelo de desarrollo propio y estatista, mostrándose reticente a adherir al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) nacional.
  • Turismo desaprovechado: Con paisajes imponentes, una rica herencia cultural y una gastronomía distintiva, La Rioja tiene un potencial turístico gigante. No obstante, los especialistas advierten que este sector carece del desarrollo de infraestructura y servicios necesarios para competir a nivel nacional e internacional.

La salida: entre el RIGI y el alivio a las PyMEs

Frente a este escenario de alta precarización y oportunidades en pausa, los especialistas económicos plantean una serie de soluciones estructurales que requieren voluntad política y articulación tanto a nivel nacional como, fundamentalmente, provincial.

  1. Adhesión al RIGI: La implementación a nivel provincial del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones es vista como una llave maestra para destrabar proyectos de gran escala en minería, energía y producción, sectores intensivos en capital que podrían cambiar la matriz productiva riojana.
  2. Flexibilidad y modernización laboral: Se apunta a marcos normativos que faciliten la contratación y reduzcan los riesgos y costos para los empleadores, un factor clave para que las empresas se animen a «blanquear» a sus trabajadores más jóvenes.
  3. Incentivos provinciales a las PyMEs: El tejido empresarial local necesita oxígeno. Las propuestas incluyen una reducción drástica de los impuestos asociados al empleo formal y una profunda simplificación administrativa (desburocratización) que facilite el día a día de los emprendedores y comerciantes locales.

La Rioja se encuentra en una encrucijada determinante. Con una macroeconomía nacional que empieza a dar señales positivas en sectores donde la provincia tiene recursos de sobra, la pelota está ahora en la cancha de la administración provincial. El riesgo de no actuar es alto: consolidar una generación entera de jóvenes en la precariedad mientras el resto del país avanza.

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