Las principales estaciones de servicio de la provincia, como YPF y Refinor, actualizaron sus pizarras este sábado con fuertes incrementos. El impacto en la economía regional y el efecto dominó que se espera a nivel nacional en el costo de vida.
La mañana de este sábado trajo consigo una amarga sorpresa para los conductores riojanos y un nuevo síntoma de la aceleración de precios que golpea al país. Las estaciones de servicio de la provincia amanecieron con sus pizarras remarcadas, registrando un nuevo y contundente incremento en los combustibles que amenaza con trasladarse rápidamente al resto de los bienes y servicios y significa un «nuevo golpe al bolsillo».
En las sucursales de YPF (Yacimientos Petrolíferos Fiscales), la nafta Súper quedó al borde de los dos mil pesos, cotizando a $1.942 el litro. Para aquellos vehículos que requieren mayor octanaje, la situación es aún más empinada: la Infinia trepó a $2.136. Por el lado del gasoil, un recurso vital para la producción y el transporte de cargas que conecta a La Rioja con el resto de la Argentina, la Infinia Diésel se disparó a $2.223 y la Diésel 500 se ubicó en $2.079.
El escenario no fue diferente en la red de estaciones Refinor, donde también se concretaron fuertes ajustes durante la misma jornada. Allí, los surtidores reflejan valores incluso superiores en la mayoría de sus productos:
- Nafta Premium Max: $2.174
- Súper Max: $1.970
- Diésel Max: $2.114
- Diésel Premium Max: $2.254
El único alivio, aunque modesto para los trabajadores del volante y el transporte particular, provino del Gas Natural Comprimido (GNC). Según se constató en las bocas de expendio de Refinor, el metro cúbico logró mantenerse estable, congelado en $899.
Un impacto con resonancia nacional
Si bien las cifras surgen del corazón del noroeste argentino, el ajuste en los combustibles en La Rioja es un reflejo directo de la política de precios de las principales refinadoras de alcance federal. Este encarecimiento no es un fenómeno aislado, sino que se inscribe en una pauta nacional que ejerce fuerte presión sobre la logística, el transporte interurbano y la cadena de distribución en todo el territorio nacional.
El salto de este sábado en las pizarras riojanas anticipa lo que analistas económicos vienen advirtiendo: un inminente aumento en el flete de alimentos, medicamentos y productos básicos. En provincias alejadas de los principales centros portuarios y productivos como La Rioja, el costo de traslado es un componente determinante en el precio final que pagan los consumidores en las góndolas.
Con este nuevo escenario de precios en los surtidores, se encienden nuevamente las alarmas sobre el índice de inflación, afectando directamente el poder adquisitivo de los ciudadanos en una cadena que comienza en la estación de servicio y termina impactando en cada hogar del país.





