Sin vínculo con Javier Milei y en medio de la caída de ingresos provinciales, el gobernador riojano acelera su armado nacional dentro del peronismo. En su entorno, incluso, no descartan una continuidad apoyada en la nueva Constitución.
El escenario político de La Rioja comenzó a reconfigurarse con una señal clara: el gobernador Ricardo Quintela empieza a transitar el tramo final de su gestión rumbo al 10 de diciembre de 2027 en un contexto de debilidad financiera y aislamiento político frente al gobierno nacional de Javier Milei.
Con recursos cada vez más escasos y sin canales fluidos con la Casa Rosada, Quintela redefine su estrategia y proyecta su figura más allá de los límites provinciales. El objetivo: posicionarse como candidato presidencial dentro del peronismo en un esquema que busca reconstruir una alternativa nacional.
Las señales son consistentes. En los últimos días, el mandatario intensificó su agenda política con dirigentes de distintas provincias, reforzando un discurso federal que apunta a articular una base política desde el interior del país.
“Creemos en un país que se construye desde el interior, con un federalismo real”, sostuvo tras recibir a dirigentes jujeños, en una línea discursiva que se repite en cada aparición pública.
El mismo tono se replicó en encuentros con senadores nacionales, donde cuestionó con dureza el rumbo económico del Gobierno nacional. “El ajuste se traduce en menos producción, menos empleo y un deterioro constante en la calidad de vida”, afirmó en reuniones políticas recientes.
La construcción de ese perfil nacional también se apoya en el concepto de “alternativa”, una palabra que se volvió central en su narrativa. Quintela plantea la necesidad de reorganizar al peronismo y convocar a distintos sectores para enfrentar el modelo libertario.
En paralelo, impulsa el fortalecimiento del Norte Grande como plataforma política. En reuniones con dirigentes de otras provincias, insiste en la idea de construir un proyecto federal con protagonismo del interior profundo.
Sin embargo, el contexto provincial condiciona ese movimiento. La falta de recursos y la tensión fiscal que atraviesa La Rioja limitan la capacidad de gestión y profundizan el desgaste del gobierno.
En ese marco, dentro de su propio entorno aparecen lecturas divergentes. Mientras el gobernador parece enfocado en su proyección nacional, su asesor político, Fabián de la Fuente, mantiene una expectativa distinta: no descarta la posibilidad de un nuevo mandato apoyado en la Constitución provincial reformada.
La hipótesis, aunque no oficializada, forma parte de las discusiones internas sobre el futuro político del quintelismo, en un contexto donde la sucesión en la provincia todavía no está resuelta.
Así, Quintela juega en dos tableros simultáneos: por un lado, intenta sostener la gobernabilidad en un escenario económico adverso; por otro, construye volumen político para insertarse en la discusión nacional del peronismo.
La Rioja, en ese esquema, deja de ser solo un territorio de gestión para convertirse en plataforma de proyección.
El desenlace dependerá de múltiples variables: la evolución de la crisis fiscal, la dinámica interna del peronismo y la capacidad del gobernador para transformar su discurso federal en una construcción política concreta.
Pero el movimiento ya está en marcha. Y marca, de hecho, el inicio de una despedida que podría tener escala nacional.





