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El FMI cerró la segunda revisión del programa con Argentina y habilitó un desembolso de u$s 1.000 millones

El organismo internacional y las autoridades nacionales alcanzaron un acuerdo a nivel técnico sobre la segunda revisión del acuerdo de Facilidades Extendidas (EFF), condicionado a la aprobación del Directorio Ejecutivo. El entendimiento consolida el rumbo fiscal del gobierno de Milei, ratifica el superávit primario del 1,4% del PIB para 2026 y habilita la ampliación de las bandas cambiarias.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) y el gobierno argentino alcanzaron este miércoles un acuerdo a nivel de personal —el llamado staff-level agreement— sobre la segunda revisión del programa de 48 meses encuadrado en el Fondo Extendido (EFF). Sujeto a la aprobación del Directorio Ejecutivo del organismo, el entendimiento habilita a la Argentina a acceder a unos 1.000 millones de dólares.

El anuncio llega en un momento en que la administración de Javier Milei acumula señales de estabilización macroeconómica que el propio FMI reconoce como sólidas. El impulso de las reformas se fortaleció significativamente en los últimos meses: el gobierno obtuvo la aprobación del Congreso para el Presupuesto 2026 y legislación clave orientada a formalizar la tenencia de activos financieros por residentes, mejorar la flexibilidad del mercado laboral, ratificar acuerdos comerciales y desbloquear inversiones en minería.

En materia de reservas, el dato es contundente: las mejoras en el marco monetario y cambiario están derivando en una acumulación de reservas, con compras del Banco Central que superaron los 5.500 millones de dólares en lo que va del año. Además, por primera vez en seis años, las empresas pudieron repatriar dividendos al exterior.

El ancla fiscal y el superávit comprometido

En el plano fiscal, el acuerdo es preciso: el saldo de caja cero continuará siendo el principal ancla del programa, en línea con un superávit primario del 1,4% del PIB para este año, respaldado por controles de gasto estrictos y con espacio suficiente para asistencia social focalizada.

Política cambiaria y monetaria

Uno de los elementos más relevantes del paquete es la señal sobre el régimen cambiario. En materia monetaria, se prevé la ampliación de las bandas de tipo de cambio y una mayor transparencia a través de la publicación de un informe trimestral que evalúe el desempeño según los objetivos del programa. La política monetaria, por su parte, seguirá siendo adecuadamente restrictiva para sostener el proceso de desinflación.

En cuanto a reservas internacionales, las metas son ambiciosas: se espera que las reservas netas aumenten al menos 8.000 millones de dólares en 2026, con compras del Banco Central que no bajen de los 10.000 millones en el año.

Reformas estructurales y acceso a mercados

El acuerdo contempla también una agenda estructural que apunta al corazón del modelo productivo: las reformas en curso tienen como objetivo impulsar el empleo formal, los mercados de capitales domésticos, la inversión privada y la productividad, incluyendo el desbloqueo del potencial de sectores estratégicos como la agricultura, la energía, la minería y la economía del conocimiento.

El horizonte político del acuerdo es el acceso sostenido a los mercados internacionales de deuda. Se está implementando una estrategia multifacética para refinanciar las obligaciones en divisas mediante emisión de deuda en dólares bajo ley local, venta de activos estatales y préstamos externos, con el objetivo de catalizar un acceso oportuno a los mercados internacionales de capitales.

La dimensión política del acuerdo

Para el gobierno de Milei, el cierre de la segunda revisión no es solo un hito técnico: es un respaldo político del principal organismo financiero internacional en un año electoral. El acuerdo con el FMI refuerza la narrativa oficialista de normalización macroeconómica y llega en un contexto en que la oposición kirchnerista —incluyendo al gobernador riojano Ricardo Quintela, uno de los críticos más activos del programa de ajuste— intensifica su discurso sobre el costo social de las políticas de estabilización. La carta de aprobación del FMI es, también, un argumento en ese debate.

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