El vicerrector Luis Oviedo denunció que el retraso en los fondos de funcionamiento y la caída del poder adquisitivo obligan a alumnos del interior a abandonar sus estudios. «No es solo un reclamo salarial; están atacando al sistema público en su totalidad», afirmó de cara a la marcha federal del próximo martes.
LA RIOJA. – La Universidad Nacional de La Rioja (UNLaR) atraviesa uno de los momentos más críticos de su historia reciente. En una entrevista que desnudó la fragilidad del sistema educativo regional, el vicerrector Luis Oviedo advirtió que el conflicto con el Gobierno nacional ha traspasado la barrera de lo salarial para convertirse en una crisis de permanencia estudiantil. Según el funcionario, la falta de presupuesto y el contexto inflacionario están provocando que estudiantes de departamentos vecinos y provincias del Norte Grande deban regresar a sus hogares por la imposibilidad de costear alquileres y traslados.
«El impacto se siente en el territorio. Tenemos casos de chicos que aprobaron el ingreso a Medicina y hoy están de vuelta en sus pueblos viendo cómo pueden regresar. No queremos que se frustren, pero la vulnerabilidad es total», detalló Oviedo. En ese sentido, destacó que a través de la FUNLaR se están canalizando pedidos puntuales de ayuda económica para apuntes, transporte y vivienda, aunque los recursos son escasos.
Hospitales universitarios: el desfinanciamiento en cifras
Uno de los puntos de mayor preocupación es la situación del Hospital Universitario Virgen María de Fátima, uno de los cuatro centros de salud académica de gestión nacional en el país (junto a la UBA, Córdoba y Cuyo). Oviedo confirmó que la partida presupuestaria de 79.000 millones de pesos proyectada para 2026 para estos hospitales no ha sido remitida por Nación.
«No se ha depositado nada en lo que va del año. Esto genera un desfasaje operativo inmenso, ya que los gastos de funcionamiento llegan con un retraso de hasta 30 días. Estamos cautivos de un goteo que apenas cubre sueldos, pero pone en riesgo las prácticas y el mantenimiento de infraestructura crítica», explicó. Entre las urgencias, mencionó inversiones necesarias por 60 millones de pesos para el hospital de veterinaria de Chamical y fondos para laboratorios de odontología y medicina que Nación exige para acreditar las carreras, pero que no financia.
Auditorías y transparencia: «Tenemos la información al día»
Ante los cuestionamientos del Gobierno nacional sobre la transparencia en el uso de los fondos, el vicerrector fue tajante al señalar que la UNLaR ha cumplido con la actualización de los sistemas SIU Guaraní y Mapuche. «Nación puede ver en tiempo real nuestro paquete de sueldos, cargos y altas y bajas del personal. Nos costó mucho poner en servicio estos sistemas, pero hoy estamos rindiendo en tiempo y forma. Si nos envían los fondos, podemos demostrar exactamente cómo se ejecutan», aseguró.
La marcha del martes: una convocatoria unificada
De cara a la Marcha Federal Universitaria del próximo martes, la UNLaR ha coordinado una jornada de visibilización que comenzará con actividades normales por la mañana para confluir en una movilización masiva por la tarde.
- Concentración: 16:30 en el monumento a Joaquín V. González.
- Recorrido: Marcha hacia el campus universitario encabezada por la rectora, decanos, gremios docentes y no docentes, y agrupaciones estudiantiles.
- Adhesiones: La UTN y las sedes regionales de la provincia (Chilecito, Chamical, entre otras) se sumarán a la convocatoria nacional de las 17:00.
«Nuestra obligación es estar al lado de los alumnos. El martes vamos a mostrar la universidad en todo su esplendor, con clases públicas y mesas de examen garantizadas, porque la universidad está viva a pesar de los ataques», concluyó Oviedo. El vicerrector también se solidarizó con los trabajadores del INTA y el INTI, señalando que existe un «patrón de ataque contra el sistema científico-tecnológico argentino».
El dato: La UNLaR enfrenta actualmente un atraso del 47% en el poder adquisitivo de los salarios docentes, lo que ya está dificultando el traslado de profesores que vienen de otras provincias para dictar clases presenciales.