martes, 26 de mayo de 2026 La Rioja, Argentina
Sociedad

«Muchos no llegan a fin de mes»: El obispo Dante Braida pidió un diálogo social urgente frente a la crisis y la droga en Chilecito

Al encabezar la 85° Fiesta Patronal de Santa Rita de Casia, el obispo de La Rioja describió la compleja realidad socioeconómica de la provincia. Reclamó…

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Por Eduardo Nelson German
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Al encabezar la 85° Fiesta Patronal de Santa Rita de Casia, el obispo de La Rioja describió la compleja realidad socioeconómica de la provincia. Reclamó mayor contención para los abuelos y personas con discapacidad, alertó sobre el avance impune del narcotráfico y propuso articular una «red institucional fuerte» para mitigar el impacto de las políticas nacionales.

El departamento Chilecito vivió una multitudinaria muestra de fe con la celebración de las fiestas patronales en honor a Santa Rita de Casia. La festividad central, que movilizó a miles de peregrinos de toda la provincia, contó con la homilía del obispo de La Rioja, monseñor Dante Braida. Lejos de esquivar la coyuntura, el prelado trazó una radiografía alarmante sobre el escenario social y económico actual, exhortando a la dirigencia política, educativa y comunitaria a deponer diferencias y estructurar canales de cooperación urgente para sostener a los sectores más vulnerables.

«Santa Rita se sintió interpelada por la violencia de su tiempo. Por eso trabajó para cambiar ella, aferrándose a Dios y a su Evangelio, para luego pacificar su región. Hoy estamos llamados a promover un diálogo social que nos permita trabajar en red para enfrentar los desafíos de nuestro tiempo. Necesitamos construir un tejido social fuerte con una cooperación fluida entre las instituciones: el ámbito educativo, deportivo, artístico, las uniones vecinales, la universidad, la política y la pastoral de la iglesia», convocó el obispo.

Monseñor Braida fue contundente al enumerar los flagelos que golpean de forma directa a la comunidad riojana en el actual contexto recesivo: «Sabemos que en la sociedad hay grandes desafíos. Muchos no llegan a fin de mes por una economía cada vez más limitada. Hay ancianos o discapacitados marginados de una asistencia acorde a sus necesidades. Y vemos la expansión de la droga que, como una mancha negra, busca destruirlo todo de modo prácticamente impune». Ante esto, remarcó que «los santos captaron lo que más hacía falta en su tiempo y se consagraron a hacer algo; todos estamos llamados a poner la fe en juego para que las cosas cambien».

La familia frente al aislamiento tecnológico

Otro de los ejes de la predicación episcopal estuvo centrado en la desarticulación de los vínculos primarios en el hogar, señalando que la crisis económica a menudo se ve agravada por una profunda crisis de incomunicación interna.

«Hoy hay muchas situaciones que afectan la vida familiar. A veces los aparatos y la tecnología ocupan un lugar importante en todos, pero nunca esos aparatos van a reemplazar el oído de un papá para con sus hijos, ni el cariño de un padre. Un niño necesita de la escucha de su padre, de su madre, de un abuelo o de un tío. El apego a los medios digitales no llena el corazón. Necesitamos ejercitarnos y volver a disfrutar de una comida juntos, de una salida a la naturaleza, de la práctica de un deporte o de una lectura sana en papel».

Braida insistió en que el desapego a las pantallas permitirá «disponer el corazón para trabajar por un mundo más justo y luchar contra todo tipo de injusticia». Asimismo, recordó la Regla de Oro de las escrituras: «Hagan por los demás lo que quieren que los demás hagan por ustedes. En nuestra sociedad hay cosas lindas, personas que ofrecen su tiempo en tareas solidarias y brindan espacios de contención a niños y adolescentes, expresando la misericordia de Dios».

A 50 años del martirio riojano

Hacia el cierre de su mensaje, el conductor de la Iglesia riojana enmarcó las fiestas de Chilecito dentro del camino hacia el cincuentenario del asesinato de los Mártires de La Rioja, conectando el legado de Enrique Angelelli, Carlos de Dios Murias, Gabriel Longueville y Wenceslao Pedernera con los desafíos del presente.

«Celebramos esta fiesta en el contexto de los 50 años del martirio de nuestros beatos. En estos años pude conocer a sus familias y es lindo ver que nacieron en hogares como los nuestros, con problemas y tensiones. Sin embargo, Dios los eligió para hacer el bien. Pensamos en Wenceslao, que sintió en el corazón dejar su tierra mendocina para venir a servir a esta comunidad con su esposa y sus hijas. Los escritos de Monseñor Angelelli tienen hoy una actualidad increíble; ellos ya percibían muchos de los desafíos que hoy tenemos», reflexionó.

Finalmente, el obispo ligó el concepto de martirio con el compromiso social cotidiano que demanda la realidad provincial: «Mártir quiere decir testigo, el que da testimonio. Cada vez que testificamos lo bueno en este mundo o postergamos nuestra propia vida para hacer el bien a los demás, estamos siendo de algún modo mártires. Que Santa Rita y los beatos mártires nos acompañen para trabajar por la unidad, para que en nuestros pueblos haya una mayor articulación institucional y la vida de los niños pueda crecer en paz. Este tiempo que nos toca vivir es el tiempo en el que tenemos que entregar la vida», concluyó.

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