El secretario general del sindicato, Ignacio Colina, advirtió que el costo de vida real en la provincia supera holgadamente las estadísticas oficiales del INDEC por el fuerte impacto de la carne y los combustibles en la ruralidad. El sector busca «blanquear» sumas fijas para elevar el sueldo básico por encima de los $500.000.
La tensión salarial en el ámbito educativo de la provincia de La Rioja vuelve a ingresar en una etapa de definiciones. Ante el inminente cierre del primer semestre, el Sindicato de Educadores de La Rioja (SELAR) formalizó su estrategia de cara a la reapertura de las mesas de negociación y le marcó la cancha al Poder Ejecutivo provincial: exigen adelantar las paritarias para los primeros días de junio y fijar un piso salarial de $1.000.000 para los trabajadores de la educación.
En diálogo radial, el secretario general del SELAR, Ignacio Colina, explicó los criterios técnicos y financieros que sustentan el pedido del sector, distanciándose de los índices inflacionarios tradicionales. El dirigente advirtió que la canasta escolar y docente se encuentra severamente más devaluada que la medición promedio que difunde el organismo estadístico nacional.
«Nosotros trabajamos sobre dos parámetros. Por un lado, la inflación estadística oficial del INDEC, que para el primer cuatrimestre acumuló un 12,3% y estimamos que llegará al 15% antes de julio. Pero por el otro, medimos la ‘inflación real’ del bolsillo, guiada por el aumento de la carne y los combustibles. Para nosotros, la pérdida real del poder adquisitivo docente oscila entre el 20%, 25% y hasta el 30%», precisó Colina.
El impacto del combustible en los docentes rurales
El titular del SELAR hizo especial hincapié en las asimetrías operativas que sufren los maestros riojanos que deben trasladarse diariamente hacia el interior o zonas periféricas de la provincia a través de las rutas 25 o 5, donde el encarecimiento constante de los combustibles actúa como un recorte directo sobre los ingresos netos.
«Si a los que estamos en la capital un aumento de la nafta ya nos complica, imagínese para el compañero de la ruralidad que viaja todos los días. El combustible incide directamente en el salario de bolsillo del docente del interior. Por eso salimos a pedir una recomposición máxima posible y seria», argumentó.
Frente a la postura preliminar del Ejecutivo provincial —que a través de trascendidos periodísticos deslizó la intención de postergar el anuncio de mejoras salariales para el mes de julio, una vez liquidado el medio aguinaldo—, desde el arco gremial exigieron urgencia técnica: «Hace más de un mes y medio que las mesas técnicas paritarias están totalmente suspendidas. Queremos discutir en junio de forma seria y responsable para percibir el incremento en julio. El salario no puede esperar a agosto», sentenció.
La estrategia de la grilla salarial: blanqueo e ítems en disputa
Al desagregar la fisonomía del recibo de sueldo docente riojano, Colina describió la ingeniería que propondrán en la mesa de negociación con el Ministerio de Hacienda para equilibrar los beneficios tanto de los maestros novatos como de los de mayor trayectoria:
- Sueldo Básico Actual: Se ubica en $338.000 tras el último incremento del 12% otorgado en marzo.
- Remunerativo No Bonificable (Sueldo «Seminegro»): Representa una suma fija de aproximadamente $280.000 que aporta a la obra social y jubilación, pero no impacta en antigüedad ni zona.
- Piso Salarial Garantizado: Posicionado hoy en $715.000.
La meta del SELAR se alinea con las directrices de la confederación nacional: elevar el piso de ingreso al millón de pesos y, fundamentalmente, lograr el traspaso progresivo de los $280.000 no bonificables al sueldo básico. «Si logramos blanquear esos conceptos, estaríamos hablando de un básico real de más de $500.000. Eso reactiva de manera automática el escalafón por antigüedad y jerarquía, beneficiando de forma justa a los docentes que llevan toda una vida frente al aula», detalló.
Comparación regional: La Rioja frente al espejo del Norte
Consultado sobre la posición de la provincia en el mapa educativo nacional, Colina reconoció que en materia de salario básico La Rioja se ubica «de la mitad de la tabla para abajo», aunque diferenció la calidad de la estructura impositiva local respecto de distritos vecinos que exhiben pisos salariales más altos a fuerza de montos precarizados.
«Es cierto que provincias como Formosa anunciaron un piso salarial de un millón de pesos, pero hay que mirar la letra chica: tanto Formosa como Santiago del Estero sostienen gran parte de sus salarios con sumas fijas totalmente en negro, lo que destruye sus básicos y perjudica las futuras jubilaciones. Nuestro básico es bajo, pero está más ordenado», analizó.
Por último, el referente sindical enfrió temporalmente el reclamo por la quita total del cuestionado ítem provincial IPE (Índice de Presentismo Educativo), un componente que genera rispideces en las bases. «Lo planteamos firmemente en febrero y la respuesta del Gobierno fue un ‘no’ rotundo debido a la emergencia financiera. Logramos congelar su actualización a una sola vez al año, pero es un tema de fondo que volveremos a poner sobre la mesa recién al inicio del próximo ciclo lectivo», concluyó.