El senador Fernando Rejal presentó una cuestión de privilegio contra el ministro de Economía por haber tildado de «matón de barrio» a Ricardo Quintela. Acusan a la Nación de retener fondos clave y aseguran que la deuda pública trepó en US$ 126.000 millones bajo la gestión libertaria. La mística federal de Felipe Varela como bandera de resistencia.
La feroz interna política e institucional que mantienen el gobernador peronista de La Rioja, Ricardo Quintela, y la administración central de Javier Milei sumó un nuevo capítulo de máxima tensión, esta vez en el recinto del Senado de la Nación. En una movida coordinada para blindar al mandatario riojano, la escudería parlamentaria del PJ llevó al corazón del Palacio Legislativo el durísimo cruce de acusaciones y pases de factura que venía sacudiendo las redes sociales.
La estocada la dio el senador nacional por La Rioja, Fernando Rejal, quien formalizó una presentación de cuestión de privilegio contra el ministro de Economía de la Nación, Luis «Toto» Caputo. El detonante directo fueron las declaraciones del jefe del Palacio de Hacienda, quien había tildado públicamente a Quintela de «matón de barrio» luego de que el gobernador advirtiera que promoverá auditorías e investigaciones judiciales sobre el equipo económico si el peronismo recupera el poder central.
«Esta cuestión de privilegio es en contra del ministro Caputo a raíz de sus agresiones a la investidura de nuestro gobernador», disparó Rejal desde su banca, recordando que Quintela ocupa su cargo respaldado por el voto popular tras una larga trayectoria como legislador e intendente. «Es un insulto inaceptable», remarcó, vinculando el ataque de la Casa Rosada al nerviosismo que genera el reclamo riojano de auditar el «brutal endeudamiento» de las dos gestiones del titular de Hacienda (tanto con Mauricio Macri como en la actual presidencia de Milei).
La trastienda de los números y los «fondos retenidos»
El contragolpe legislativo sirvió además para volver a poner sobre la mesa la asfixiante situación financiera que atraviesa el «pago chico» riojano ante el severo torniquete de transferencias aplicado por el Ejecutivo nacional. Según denunció el parlamentario quintelista, la Nación retiene de manera indebida más de 1.700.000 millones de pesos que le corresponden legítimamente a la provincia norteña.
El reclamo riojano hizo eje en los históricos baches presupuestarios derivados de la quita del punto de coparticipación, una reparación que tradicionalmente se compensaba mediante convenios bilaterales incluidos en el presupuesto y que hoy se encuentra completamente paralizada. «No están llegando los fondos por las recaudaciones de impuestos que iban directo a la reparación de rutas, la construcción de viviendas y la terminación de la obra pública», fustigó Rejal, sumando la preocupación local por el impacto del ajuste en sectores productivos compartidos como la cadena avícola.
«Solamente en el mes de abril se incrementó la deuda en 12.500 millones de dólares. Y desde el inicio de esta gestión libertaria en diciembre de 2023, la deuda de nuestro pueblo creció en 126.000 millones de dólares. Tomen nota. Ojalá el ministro esta vez no se vaya de veraneo como la gestión anterior, se quede, dé la cara y sea responsable», lanzó el senador basándose en estadísticas del sector.
De Felipe Varela a la trinchera del «Súper RIGI»
La embestida en el Senado coincide con un aniversario clave que el peronismo riojano utilizó como combustible discursivo para legitimar su estrategia de «resistencia territorial». Al conmemorarse el fallecimiento del caudillo Felipe Varela, el oficialismo provincial buscó trazar un paralelismo histórico entre las montoneras del siglo XIX y la actual batalla de la gobernación contra el centralismo porteño. «La Rioja nunca deja de luchar por los legítimos intereses que le corresponden», advirtieron desde el bloque justicialista, catalogando a Quintela como el «penúltimo caudillo» en la defensa de una patria federal justa e igualitaria.
Esta mística del federalismo se ha convertido en el escudo perfecto del riojanismo para justificar su rechazo absoluto a herramientas clave de la Casa Rosada, como el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y el flamante proyecto del «Súper RIGI» que ya ingresó a la Cámara de Diputados. Mientras que Caputo insiste en que la negativa de Quintela condena a los riojanos al atraso y los priva de «más empleo, recursos y mejores salarios» , desde los despachos de la gobernación se plantan en la vereda opuesta: catalogan las normativas de Milei como un «plan sistemático para facilitar el saqueo de las riquezas naturales» y la entrega de la soberanía mineral.
Con las demandas cruzadas en los tribunales, el uso de herramientas financieras de emergencia como el bono local «Chacho» , y este nuevo frente de batalla judicial y parlamentario en el Congreso , la pulseada política lejos está de enfriarse en el mediano plazo y parece encaminarse a una parálisis institucional total donde ninguna de las dos partes está dispuesta a ensayar una tregua.




