Miguel Zárate desmintió las versiones que lo ubicaban dejando el Gabinete para desembarcar en el Tribunal Superior de Justicia. “Seguimos trabajando en la tarea que me encomendó el gobernador”, afirmó para frenar la interna. Además, defendió el accionar policial tras el polémico choque de un exdiputado.
En la política riojana, cruzar la Plaza 25 de Mayo puede significar un cambio drástico de funciones, pero por ahora ese puente institucional quedó dinamitado. El ministro de Seguridad, Justicia y Derechos Humanos de la provincia, Miguel Zárate, salió a frenar de cuajo los fuertes trascendidos políticos que sacudieron los pasillos oficiales durante las últimas horas y que lo ubicaban con un pie afuera del gabinete de Ricardo Quintela para incorporarse como miembro del Tribunal Superior de Justicia (TSJ).
“Son rumores que siempre existieron. Al menos no es la primera vez que los escucho”, deslizó el funcionario con una dosis de pragmatismo político, buscando restarle dramatismo a la habitual ‘rosca’ de recambio que suele agitar las aguas en la capital provincial. Con la mira puesta en blindar la cohesión interna en un contexto de permanente asfixia financiera y cruces con la Casa Rosada, Zárate fue tajante en ratificar su permanencia en la «Casa de las Tejas»: “No es algo que realmente esté hablado por el momento. Seguimos trabajando en la tarea que me ha encomendado el gobernador”.
Sin embargo, en el entorno de la gobernación admiten por lo bajo que las especulaciones no son gratuitas y que el perfil del ministro —que combina el manejo de la sensible cartera de Seguridad con el andamiaje judicial— lo convierte de forma recurrente en una carta de recambio para la máxima estructura tribunalicia riojana.
El caso que encendió la polémica: sin privilegios para el «Picudo» Carrizo
La ratificación de Zárate en su cargo se produjo en medio de una fuerte discusión pública por la siniestralidad vial en la provincia, que sumó un condimento de alto voltaje político tras el violento accidente protagonizado el último viernes por el exdiputado provincial peronista Raúl «Picudo» Carrizo. Las imágenes del impacto inundaron las redes sociales y desataron una oleada de sospechas sobre presuntos beneficios o coberturas hacia el exlegislador.
Ante esto, el titular de la cartera de Seguridad defendió de manera irrestricta el proceder de la Policía de la Provincia y aseguró que «la ley es igual para todos». Zárate aclaró que Carrizo hizo uso de su derecho de negarse a realizar el test de alcoholemia —una prueba que no es coercitiva en el lugar del hecho—, pero advirtió que dicha conducta activa de inmediato la sanción más severa del código de tránsito.
“Se considera que tiene la máxima graduación de alcohol en sangre debido a la negativa. Por eso recibe la multa más cara, que supera el millón de pesos, y el vehículo queda retenido”, detalló el ministro.
Asimismo, ante los cuestionamientos virtuales sobre por qué el exfuncionario no quedó detenido, Zárate explicó los criterios de la ley penal: “La policía demora y pone a disposición de la Justicia a una persona cuando hay lesiones o consecuencias mayores. En este caso, no hubo ningún herido”.
Estadísticas «normales» frente al impacto de las redes
Para el ministro, el revuelo generado en torno al accidente de Carrizo expone una brecha entre la «percepción de alarma» de los ciudadanos y los datos objetivos que maneja el Ejecutivo. De acuerdo con las planillas oficiales, la provincia registra una tendencia a la baja en la siniestralidad si se comparan los primeros cinco meses de 2026 con el año anterior.
- Siniestros en la Capital (Enero-Mayo 2025): 1.412 accidentes.
- Siniestros en la Capital (Enero-Mayo 2026): 1.314 accidentes (una reducción de casi 100 hechos).
- Balance del mes de mayo: Se computaron 146 siniestros frente a los 200 del año pasado.
“Estamos dentro de la problemática normal, el problema no tiene un pico. Tenemos un promedio histórico de siete u ocho siniestros diarios, que dependen principalmente de la conducta de las personas y de la falta de respeto a las normas”, argumentó Zárate, concluyendo que el consumo de alcohol representa cerca del 10% del universo total de los siniestros viales en territorio riojano. Sostenido por los números y ratificado por Quintela, el ministro busca dejar atrás la polémica vial y las versiones de mudanza judicial para enfocarse en la primera línea de la gestión provincial.





