El presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, el riojano Martín Menem, fue recibido en Tel Aviv por el embajador argentino Axel Wahnish. El viaje, que se mantuvo bajo reserva, lo proyecta sobre la escena internacional y reedita el lazo histórico de un apellido riojano con el Estado de Israel.
El presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, Martín Menem, inició su primera visita oficial a Israel, donde fue recibido por el embajador argentino Axel Wahnish. La llegada del riojano —tercero en la línea de sucesión presidencial— al Estado hebreo refuerza el alineamiento internacional que el Gobierno de Javier Milei colocó en el centro de su política exterior y proyecta a una figura de origen provincial sobre la escena diplomática global.
El propio Wahnish confirmó el arribo del titular de Diputados a través de sus redes sociales. El embajador celebró la recepción de Menem y anticipó “días intensos de trabajo, encuentros y diálogo”, en lo que definió como el tramo más sólido y fructífero de la relación entre ambos países.
“Un honor recibir a Martín Menem, presidente de la Cámara de Diputados de la Argentina, en su primera visita oficial a Israel”, escribió el embajador Axel Wahnish al anunciar la llegada del funcionario.
Una recepción con respaldo político
Wahnish, rabino y guía espiritual del Presidente, ocupa la embajada argentina en Tel Aviv desde mayo de 2024. Su designación selló el giro pro-israelí de la administración libertaria, que evalúa el traslado de la sede diplomática a Jerusalén y ubicó a Israel como socio estratégico preferencial en su política exterior.
La presencia de Menem refuerza ese andamiaje desde la diplomacia parlamentaria. El antecedente más cercano de esa cooperación fue la audiencia que el titular de Diputados mantuvo con su par israelí, el presidente de la Knesset Amir Ohana, y la renovación del memorándum de entendimiento entre ambas cámaras legislativas, orientado a profundizar el intercambio institucional.
Un viaje rodeado de reserva
De acuerdo con versiones periodísticas, Menem partió desde el aeropuerto internacional de Ezeiza por Aerolíneas Argentinas, sin anuncio previo en sus redes ni comunicación oficial de la Cámara baja. El regreso estaría previsto para el viernes. El hermetismo en torno de la agenda, los interlocutores y el carácter institucional o político de los encuentros despertó interrogantes sobre el alcance real de la gira, en un contexto en el que los viajes internacionales de la dirigencia libertaria quedaron bajo escrutinio.
El propio entorno del riojano, sin embargo, optó por destacar la dimensión simbólica del desplazamiento antes que sus detalles logísticos, en sintonía con la centralidad que el oficialismo le asigna al vínculo con Israel.
El peso de un apellido riojano
La escena tiene una resonancia provincial ineludible. Martín Menem es sobrino de Carlos Menem, el dirigente riojano que en octubre de 1991 se convirtió en el primer presidente argentino en visitar oficialmente Israel, en un gesto que en su momento marcó un reposicionamiento de la política exterior nacional. Tres décadas y media después, otro Menem de La Rioja repite el itinerario, esta vez desde la presidencia de la Cámara baja y como una de las figuras de mayor gravitación del Gobierno nacional.
La continuidad no es solo familiar. La proyección internacional del titular de Diputados confirma que la dirigencia surgida de La Rioja conserva un peso específico en la arquitectura del poder nacional, aun cuando la provincia atraviesa una etapa de fuerte tensión con la Casa Rosada en materia fiscal y de coparticipación.
El viaje de Martín Menem a Israel exhibe una paradoja del mapa político riojano. Mientras el oficialismo provincial de Ricardo Quintela reclama por las transferencias automáticas y no automáticas y denuncia el ahogo financiero de la administración libertaria, el dirigente riojano mejor posicionado en el Gobierno nacional se mueve en la escena internacional como engranaje central del proyecto de Milei. La Rioja, así, queda representada en las antípodas del tablero: como provincia que protesta por su lugar en el federalismo fiscal y, a la vez, como cuna de quien custodia la agenda parlamentaria del oficialismo. Esa doble pertenencia —periferia castigada en lo económico, centralidad en lo político— resume buena parte de la singular ecuación de poder que la provincia mantiene con la Nación.