El jefe de Gabinete riojano, Juan Luna Corzo, anticipó que el incremento salarial se abonará en agosto y combinará ambas monedas. Además, denunció el congelamiento de un adelanto de coparticipación por $85.000 millones firmado por la Casa Rosada: «A medida que pasa el tiempo, tiene menos sentido».
El fantasma del ahogo financiero y la ingeniería económica de emergencia volvieron a instalarse con fuerza en el centro de la escena política de La Rioja. En medio de una creciente tensión con la administración central de Javier Milei, el gobierno comandado por Ricardo Quintela confirmó una medida de fuerte impacto para el bolsillo de los trabajadores del sector público: el próximo aumento salarial incluirá un porcentaje abonado en BOCADE, la cuasimoneda provincial popularmente conocida como «Chachos».
La definición fue ratificada por el jefe de Gabinete riojano, Juan Luna Corzo, quien en declaraciones precisó que, si bien el alcance definitivo del incremento se anunciará formalmente una vez concluido el pago del medio aguinaldo, el esquema de liquidación ya está resuelto en las mesas técnicas de la Casa de las Tejas.
«El aumento que se dará está en análisis y una parte será en chachos. Va a haber pesos y BOCADE, ambos se sumarán en el aumento», diferenció el funcionario provincial, confirmando el anticipo que la propia CGT local venía barajando en los últimos días.
Plazos y la defensa del «stock» heredado de 2024
De acuerdo con el cronograma preliminar que maneja el Ejecutivo riojano, el incremento está diseñado para impactar con los sueldos correspondientes al mes de julio, los cuales se harán efectivos durante los primeros días de agosto.
Frente a las previsibles críticas y las dudas del sector comercial por la circulación de los bonos de cancelación de deuda, Luna Corzo ensayó una fuerte defensa del sistema basándose en los antecedentes inmediatos de la provincia: «Hay una muy buena experiencia del año 2024, cuando tuvo un saldo positivo, y en función de esa experiencia estamos trabajando. Será lo más parecido posible a lo de aquel año, ajustando cosas que en ese momento se podrían mejorar».
El jefe de ministros también buscó llevar tranquilidad respecto de la masa monetaria que saldrá a la calle, descartando —por el momento— una nueva emisión: «Usaremos los mismos Chachos que se usaron en el 2024. Tenemos un buen stock de esa época. No está definido ni el cuánto ni el cómo, por eso no podemos aventurar si se va a imprimir algo».
El reclamo por los $85.000 millones trabados en la Casa Rosada
La reactivación de los Chachos no es una decisión aislada, sino la consecuencia directa de un nuevo e incendiario capítulo en la guerra de recursos entre La Rioja y la Nación. Desde el entorno de Quintela reiteraron su malestar y denunciaron el deliberado congelamiento de un fondo de $85.000 millones en concepto de adelanto de coparticipación federal.
Según explicaron fuentes provinciales, dicho desembolso para el primer semestre ya estaba formalizado e incluido en un decreto que llevaba la firma de la propia cúpula de la Casa Rosada. El acuerdo estipulaba el envío del dinero en tres cuotas consecutivas, comprometiéndose La Rioja a devolverlo dentro de este mismo período 2026 bajo una tasa de interés del 15%. Sin embargo, hasta la fecha no ingresó un solo peso a las arcas riojanas.
«Hace dos meses que hicimos el trámite y no tenemos una explicación por parte del Gobierno nacional de por qué no se concretó. Había once provincias incluidas en el decreto, pero no se concretó para todas y para las que se concretó, no fue en los montos previstos», protestó el jefe de Gabinete.
Con una mirada pragmática pero cargada de pesimismo político, Luna Corzo concluyó que la dilación oficial terminó desnaturalizando la asistencia financiera solicitada a la Nación: «Si vienen esos fondos de adelanto, por supuesto que ayudaría a fortalecer las reservas de la provincia, pero a medida que pasa el tiempo, tiene cada vez menos sentido«.