Empresarios riojanos le piden a Milei y Quintela que bajen la confrontación: «Estamos perdiendo todos»

El presidente del Centro Comercial de Chilecito advirtió sobre el cierre de negocios, la caída del empleo privado y la emigración de jóvenes. Reclamó una mesa de diálogo entre la Nación y la provincia y aseguró que «al riojano se le fue el brillo de los ojos».

La crisis económica y la disputa política entre la Casa Rosada y el gobernador Ricardo Quintela comenzaron a generar señales de alarma en el sector privado riojano. Desde Chilecito, uno de los principales polos productivos de la provincia, el presidente del Centro Comercial local, César Hilal, lanzó un duro llamado a la dirigencia política y reclamó una agenda de desarrollo que supere la confrontación entre el Gobierno nacional y la administración provincial.

«Entendemos que existe un conflicto político e institucional entre el Gobierno nacional y el Gobierno provincial. Ya lo sabemos. Pero ninguna diferencia ideológica puede estar por encima de las necesidades de los riojanos», sostuvo el dirigente empresario durante una entrevista radial.

Las declaraciones aparecen en un momento en que la relación entre Javier Milei y Ricardo Quintela atraviesa uno de sus puntos más tensos. El gobernador riojano se convirtió en una de las voces más críticas de la gestión libertaria, mientras que desde el oficialismo nacional apuntan contra la administración provincial por su dependencia de los recursos públicos y la falta de dinamismo del sector privado.

En ese contexto, Hilal evitó alinearse con alguna de las partes y puso el foco en las consecuencias económicas que observa en el interior de la provincia.

«La discusión no debe centrarse en quién tiene la culpa, sino en quién tiene la responsabilidad de generar soluciones», afirmó.

El empresario describió un escenario de deterioro sostenido de la actividad comercial y productiva. Según explicó, el cierre de negocios se volvió una postal cada vez más frecuente en Chilecito y otras localidades del oeste riojano, una situación que impacta directamente sobre el empleo privado y las perspectivas de desarrollo.

«Somos testigos y también víctimas de esta situación. Vemos cómo los negocios cierran sus puertas y todo lo que eso genera después: problemas familiares, psicológicos y sociales», señaló.

La advertencia trasciende el plano económico y se proyecta sobre una problemática que preocupa a gran parte de las provincias del norte argentino: la migración de jóvenes en busca de oportunidades laborales.

Hilal sostuvo que muchos egresados secundarios y profesionales abandonan La Rioja ante la falta de perspectivas de crecimiento. «Un chico que termina la escuela en Chilecito, Villa Unión o Nonogasta no encuentra oportunidades. Entonces se va a otra provincia donde sí las encuentra», afirmó.

La crítica también alcanzó a la falta de acuerdos estratégicos para impulsar el desarrollo provincial. El dirigente reclamó la construcción de consensos entre gobiernos, universidades, cámaras empresarias, sindicatos e instituciones intermedias para definir una hoja de ruta de largo plazo.

«Siempre estamos a tiempo de subirnos al tren del desarrollo, pero la pregunta es hasta cuándo vamos a esperar», sostuvo.

La Rioja ocupa una posición singular dentro del mapa económico argentino. Con una fuerte dependencia del empleo público y una estructura productiva concentrada en pocos sectores, la provincia enfrenta dificultades para atraer inversiones privadas de gran escala y generar empleo formal fuera del Estado.

Hilal aseguró que el interior provincial cuenta con ventajas competitivas vinculadas al turismo, la agroindustria, los recursos naturales y el capital humano, pero consideró que esas condiciones no logran traducirse en crecimiento sostenido.

El mensaje del empresario adquiere relevancia porque refleja una preocupación que comenzó a extenderse entre sectores productivos de distintas provincias: la dificultad para construir agendas comunes en medio de la creciente polarización política entre gobernadores y la administración nacional.

Mientras el Gobierno atribuye la crisis de las economías regionales a décadas de políticas intervencionistas y dependencia estatal, desde varias provincias sostienen que el ajuste fiscal y la caída de las transferencias nacionales profundizaron problemas estructurales preexistentes.

En ese escenario, el planteo del empresariado riojano apunta a una salida distinta: menos confrontación política y más acuerdos para impulsar empleo, inversión y producción.

«Los riojanos no necesitamos más enfrentamientos. Necesitamos trabajo, oportunidades y esperanza. Al riojano se le fue el brillo de los ojos», concluyó Hilal.