La Secretaría de Energía riojana fue una de las que objetó ante el ENRE la reserva de capacidad eléctrica para el proyecto minero más ambicioso de la cordillera sanjuanina. La disputa pone en juego inversiones multimillonarias y revela una creciente competencia regional por los recursos estratégicos.
La carrera por el cobre argentino abrió un frente inesperado de conflicto entre provincias, empresas mineras y organismos reguladores. En el centro de la discusión aparece el proyecto Vicuña, el megapolo minero impulsado por los yacimientos Josemaría y Filo del Sol en San Juan, que obtuvo prioridad sobre una parte sustancial de la capacidad de transporte de la línea eléctrica de 500 kV que abastecerá a la futura producción cuprífera.
La controversia adquirió una dimensión regional cuando la Secretaría de Energía de La Rioja decidió formalizar una oposición ante el Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE), sumándose a otros actores que cuestionan la resolución que favorece al emprendimiento minero.
La disputa gira en torno a la línea Nueva San Juan-Rodeo, una infraestructura considerada estratégica para el desarrollo minero del oeste argentino. La Resolución 79/2026 del ENRE otorgó al proyecto Vicuña prioridad sobre una porción significativa de la capacidad de transporte disponible, una decisión que despertó resistencia tanto en organismos públicos como en compañías que también proyectan inversiones en la región.
La Rioja observa el proceso con especial atención. Aunque el proyecto Vicuña se desarrolla en territorio sanjuanino, la provincia viene reclamando una participación más activa en el esquema logístico y económico asociado al crecimiento de la minería metalífera de la cordillera, particularmente por su cercanía geográfica con algunos de los principales desarrollos de cobre del país.
La audiencia pública realizada el 3 de junio expuso la magnitud del conflicto. Además del organismo regulador sanjuanino, participaron municipios, empresas mineras y representantes de La Rioja que plantearon objeciones sobre el alcance de la prioridad concedida a Vicuña.
El principal cuestionamiento apunta a que la reserva de capacidad eléctrica supera ampliamente la demanda inicial prevista para la operación. Según los datos debatidos durante la audiencia, el proyecto tendría garantizado acceso a una capacidad cercana a los 568 megavatios, mientras que sus necesidades operativas iniciales serían considerablemente menores.
Esa diferencia alimenta las críticas de otras compañías mineras que temen quedar limitadas en sus posibilidades de conexión futura al sistema eléctrico.
La discusión tiene implicancias económicas de gran escala. El complejo Vicuña es considerado uno de los mayores proyectos de cobre del mundo y forma parte de la estrategia nacional para convertir a la Argentina en un actor relevante en el mercado global de minerales críticos.
Sin embargo, la expansión minera requiere infraestructura energética de gran magnitud, un recurso que comienza a mostrar señales de escasez en algunas regiones cordilleranas.
En La Rioja siguen de cerca la evolución del expediente porque la provincia busca posicionarse como un actor complementario dentro del desarrollo minero del NOA y Cuyo. El gobierno de Ricardo Quintela viene impulsando proyectos vinculados al litio, al cobre y a la exploración de nuevos recursos minerales, además de reclamar una mayor integración regional en los grandes emprendimientos que se desarrollan en provincias vecinas.
Fuentes vinculadas al sector energético admiten que la resolución final del ENRE podría transformarse en un precedente para futuras inversiones mineras en todo el oeste argentino.
Por eso, detrás de la discusión técnica sobre megavatios, líneas de alta tensión y derechos de acceso, se esconde una disputa mucho más amplia: quién tendrá prioridad para utilizar la infraestructura energética que demandará el próximo ciclo de expansión minera de la Argentina.
La decisión final deberá conocerse durante las próximas semanas. Hasta entonces, San Juan, La Rioja y las principales compañías del sector seguirán negociando contrarreloj una salida que permita compatibilizar las necesidades de los distintos proyectos sin frenar una de las apuestas productivas más importantes del país.