La diputada riojana cuestionó el bloqueo a una moción de censura contra el jefe de Gabinete y sumó críticas por el ajuste sobre el INCAA. El peronismo busca instalar la transparencia y la cultura como nuevos frentes de desgaste para el Gobierno nacional.
La diputada nacional Hilda Aguirre redobló las críticas contra el gobierno de Javier Milei y acusó al oficialismo de utilizar su mayoría circunstancial en el Congreso para evitar controles políticos sobre funcionarios de la Casa Rosada.
La legisladora riojana cuestionó particularmente la decisión de los bloques aliados de impedir el avance de una moción de censura contra el jefe de Gabinete Manuel Adorni, una discusión que volvió a exponer la creciente confrontación entre el oficialismo y Unión por la Patria.
«Si Adorni no tiene nada que ocultar, ¿por qué el oficialismo lo protege?», planteó Aguirre al referirse a la falta de quórum que impidió avanzar con el debate impulsado por la oposición.
La diputada sostuvo que el Congreso fue privado de ejercer una de sus funciones esenciales de control político y acusó al Gobierno de evitar deliberadamente cualquier instancia de rendición de cuentas.
«No quieren debatir, no quieren dar explicaciones y no quieren rendir cuentas», afirmó.
Las declaraciones se producen en momentos en que la oposición intenta convertir la transparencia institucional en uno de los principales ejes de cuestionamiento a la administración libertaria.
El episodio se suma a una serie de denuncias formuladas en los últimos días por legisladores peronistas, entre ellos los riojanos y , quienes también acusaron al oficialismo de proteger a Adorni mediante maniobras parlamentarias.
Pero Aguirre amplió el foco de sus cuestionamientos y apuntó además contra la política cultural de la Casa Rosada.
La legisladora denunció un proceso de desmantelamiento de la industria audiovisual argentina y sostuvo que las medidas impulsadas por el Gobierno están generando una fuerte caída en la producción cinematográfica nacional.
Según señaló, durante una reunión de la Comisión de Cultura se expusieron datos que muestran una reducción drástica de la actividad del sector.
Entre los números mencionados aparecen una caída de más del 95% en la producción de largometrajes, una disminución general de la actividad cinematográfica y una reducción significativa de puestos de trabajo dentro del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales.
Aguirre sostuvo además que existen recursos del Fondo de Fomento Cinematográfico que permanecen sin ejecución y que podrían destinarse al financiamiento de producciones nacionales.
Para la diputada, la discusión excede el plano artístico y se vincula directamente con el desarrollo económico de las provincias.
«Defender el cine argentino no es sostener privilegios, es defender el trabajo, la producción federal y la soberanía cultural», argumentó.
La referencia a la producción federal no es casual. Desde las provincias del interior, el peronismo busca instalar que los recortes impulsados por el Gobierno nacional afectan especialmente a sectores culturales y productivos alejados del Área Metropolitana de Buenos Aires.
En ese contexto, la industria audiovisual aparece como una actividad estratégica por su capacidad para generar empleo, promover identidades regionales y movilizar economías locales.
Las declaraciones de Aguirre reflejan además la estrategia política que viene desplegando el peronismo riojano en el Congreso: combinar críticas a las políticas económicas de Milei con cuestionamientos institucionales y reclamos vinculados a la cultura, la educación y el federalismo.
Mientras el oficialismo defiende los recortes como parte de un proceso de reducción del gasto público y reorganización del Estado, la oposición busca mostrar que esas medidas tienen consecuencias concretas sobre el empleo, la producción y el desarrollo de sectores considerados estratégicos.
Por eso, detrás de la polémica por Adorni y del debate sobre el INCAA, emerge una discusión más amplia sobre el modelo de país que impulsa el Gobierno nacional y el impacto que ese esquema tiene sobre las provincias, un terreno donde el peronismo riojano intenta consolidar uno de sus principales argumentos de confrontación política con la Casa Rosada.