La Rioja mejora el empleo, pero el desempleo salta al 6,1% por el fuerte ingreso de personas al mercado laboral

Mientras el mercado laboral argentino mostró estabilidad durante el primer trimestre de 2026, la provincia registró una de las mayores subas del país en participación laboral. Sin embargo, la creación de puestos de trabajo no alcanzó para absorber a todos los nuevos trabajadores y la desocupación aumentó 2,3 puntos porcentuales.

Los últimos datos del mercado laboral correspondientes al primer trimestre de 2026 dejaron una paradoja para La Rioja: la provincia generó más empleo, pero al mismo tiempo registró un fuerte incremento de la desocupación.

El análisis elaborado por el economista José Nicolás Casas muestra que el fenómeno no responde a una caída del empleo, sino a un crecimiento aún mayor de la cantidad de personas que decidieron incorporarse al mercado de trabajo.

A nivel nacional, la situación fue de relativa estabilidad. La tasa de actividad pasó del 48,2% al 48,6%, mientras que la tasa de empleo aumentó del 44,4% al 44,8%. En paralelo, el desempleo prácticamente no mostró cambios y descendió apenas del 7,9% al 7,8%.

En el Noroeste Argentino (NOA) el panorama también fue favorable. La participación laboral aumentó 0,8 puntos porcentuales, el empleo permaneció prácticamente estable y la desocupación bajó del 5,1% al 4,9%.

La Rioja, en cambio, exhibió un comportamiento muy distinto.

La tasa de actividad pasó del 45,6% al 48,5%, una suba de 2,9 puntos porcentuales, una de las más importantes del país. Ese dato refleja que cada vez más riojanos comenzaron a buscar trabajo o decidieron volver al mercado laboral después de un período de inactividad.

En paralelo, la tasa de empleo también mejoró, al crecer del 43,8% al 45,5%, equivalente a un incremento de 1,7 puntos porcentuales.

Sin embargo, esa creación de puestos laborales resultó insuficiente frente al fuerte aumento de personas que salieron a buscar empleo.

Como consecuencia, la tasa de desocupación pasó del 3,8% al 6,1%, un incremento de 2,3 puntos porcentuales, muy por encima de la evolución observada tanto a nivel nacional como en el conjunto del NOA.

Según el análisis de Casas, este comportamiento no necesariamente implica un deterioro estructural del mercado laboral, sino que responde a un fenómeno habitual cuando la oferta de trabajadores crece más rápido que la capacidad de la economía para generar nuevos empleos.



En términos económicos, una mayor participación laboral suele interpretarse como una señal de confianza o necesidad de incorporarse al mercado. Pero cuando la actividad privada no logra expandirse al mismo ritmo, una parte de esos nuevos participantes permanece desocupada, elevando el indicador de desempleo.

El informe concluye que el principal desafío para La Rioja ya no pasa únicamente por incentivar la participación laboral, sino por acelerar la generación de empleo privado y de nuevas inversiones capaces de absorber el creciente número de personas que buscan insertarse en el mercado de trabajo.

En un contexto donde el Gobierno nacional impulsa una recuperación basada en la inversión privada y las provincias buscan atraer proyectos productivos, el caso riojano expone una tensión cada vez más visible: existe una mayor predisposición de la población a trabajar, pero la economía provincial todavía no genera puestos suficientes para acompañar esa demanda.