La investigación identificó distintos minerales de uranio en el cordón montañoso ubicado al oeste de la capital provincial. Aunque no determina reservas explotables, aporta evidencia científica sobre el potencial geológico de una región que vuelve a cobrar relevancia en el escenario energético y minero.
La Sierra de Velasco, uno de los principales sistemas montañosos de La Rioja, volvió a ubicarse en el centro del interés geológico a partir de un estudio de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) que confirmó la presencia de mineralización de uranio en distintos sectores del macizo serrano.
El trabajo, elaborado por especialistas del organismo nacional, describe la identificación de minerales uraníferos alojados en fracturas y zonas de contacto entre el Granito La Chinchilla y las metamorfitas del Complejo La Cébila, una formación geológica que atraviesa parte del centro de la provincia. Entre los minerales detectados figuran uranofano, meta-autunita, furcalita, uraninita —en su variedad pechblenda— y coffinita, además de un óxido de uranio, niobio y tantalio.
Los investigadores sostienen que la mineralización presenta características compatibles con depósitos perigraníticos y que habría sido favorecida por procesos hidrotermales y por la evolución geológica de la región. Sin embargo, aclaran que los datos disponibles corresponden a una etapa preliminar y no permiten establecer la existencia de reservas económicamente explotables, por lo que serían necesarias nuevas campañas de exploración para determinar su dimensión y viabilidad.
Un recurso que vuelve a ganar protagonismo
El estudio adquiere relevancia en un contexto internacional marcado por el renovado interés en la energía nuclear como alternativa para reducir las emisiones de carbono y fortalecer la seguridad energética. Esa tendencia impulsó una recuperación de la demanda mundial de uranio, considerado un insumo estratégico para el funcionamiento de las centrales nucleares.
Argentina cuenta con una trayectoria consolidada en materia nuclear y dispone de recursos uraníferos distribuidos en distintas provincias. En ese escenario, La Rioja aparece nuevamente dentro del mapa de exploración, aunque todavía sin proyectos de explotación en marcha.
Qué encontró la investigación
El informe describe que la mayor concentración de mineralización se localiza en zonas de fractura y en el contacto entre cuerpos graníticos y rocas metamórficas. Allí se identificaron minerales secundarios de uranio asociados a procesos de alteración, así como minerales primarios vinculados a ambientes reductores, una configuración geológica que suele ser objeto de estudios específicos para evaluar su potencial económico.
Los especialistas también destacan que la Sierra de Velasco reúne condiciones geológicas particulares por la presencia de granitos carboníferos, pegmatitas y rocas metamórficas antiguas, elementos que favorecieron la concentración natural de distintos minerales a lo largo de millones de años.

El antecedente y el debate provincial
La posibilidad de desarrollar minería de uranio en La Rioja no es nueva. Desde hace décadas la provincia registra antecedentes de exploración impulsados por organismos nacionales, aunque la actividad nunca avanzó hacia una etapa de producción.
En paralelo, la minería metalífera ha sido uno de los temas de mayor debate público en la provincia. Mientras distintos gobiernos provinciales impulsaron proyectos para diversificar la matriz productiva, también surgieron sectores sociales y ambientales que manifestaron objeciones frente al desarrollo de emprendimientos extractivos.
En ese contexto, el trabajo de la CNEA no implica el inicio de un proyecto minero ni habilita una futura explotación. Se trata de una investigación científica que aporta información sobre el potencial geológico del área y que podría servir como base para eventuales estudios de mayor detalle.
Con el creciente interés mundial por los minerales estratégicos y la política nacional orientada a promover inversiones en el sector, el uranio vuelve a formar parte de la agenda minera argentina. Para La Rioja, el desafío será determinar si ese potencial geológico puede traducirse en un desarrollo económico compatible con las exigencias ambientales, sociales y regulatorias que hoy condicionan cualquier iniciativa extractiva.
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