El titular de la CAC local, Héctor Spallanzani, alertó que el empleo registrado cayó a menos de 500 obreros. Ante el freno total de la obra pública de Milei y la asfixia financiera de la provincia, las constructoras proponen poner capital propio para reparar las calles.
El freno total a la obra pública nacional dispuesto por el gobierno de Javier Milei terminó de pulverizar los números del empleo y la actividad en el interior del país, forzando a las cámaras empresariales a ensayar salidas desesperadas para evitar la quiebra en masa. En La Rioja, la parálisis llegó al extremo de que las propias constructoras privadas le propusieron al gobernador Ricardo Quintela financiar de su propio bolsillo obras de bacheo y mantenimiento vial ante la falta de caja de la provincia.
Así lo confirmó el presidente de la Cámara de la Construcción (CAC) de La Rioja, Héctor Spallanzani, tras mantener un encuentro clave con el mandatario provincial y su ministro de Infraestructura, Fabián Blanco. Las constructoras locales se encuentran con «actividad cero» y una demanda privada virtualmente extinguida, lo que derivó en un colapso del empleo registrado: de los casi 2.700 obreros que supo albergar el sector, hoy la provincia cuenta con apenas entre 400 y 500 trabajadores activos.
«Estamos hablando de una situación inédita de parálisis a nivel país», advirtió Spallanzani. La propuesta de la CAC consiste en que unas 15 empresas asociadas —que disponen de la maquinaria ociosa— absorban el costo inicial de los trabajos de bacheo urbano recurriendo a su propio capital o apalancándose en el mercado financiero privado, otorgándole a la provincia un esquema de repago en cuotas a determinar según el flujo de fondos disponible. «Es algo mínimo, pero nos permite estar en actividad y movilizar las estructuras», admitió el dirigente patronal.
El fracaso del traspaso de viviendas y la expectativa por la minería
El plan de emergencia vial diseñado por las empresas busca anticiparse al impacto de la época de lluvias en la capital y en las principales ciudades del interior riojano, un bacheo que la gestión de Quintela no puede afrontar ante el severo recorte de las transferencias no automáticas y el bache financiero que dejó la caída de la coparticipación.
Desde la cámara explicaron que el goteo de fondos federales hoy está limitado a lo poco que ingresa por el Fondo Nacional de la Vivienda (Fonavi) para intentar concluir de manera muy lenta algunos planes habitacionales que originalmente costeaba la Nación y que la provincia intentó asumir sin éxito debido a la falta de recursos. «La provincia tiene una gran dependencia y no hay alternativas de créditos públicos para reactivar obras mayores como escuelas u hospitales bajo este nuevo modelo económico», diagnosticó Spallanzani.
«Nosotros asumiríamos el costo inicial poniendo capital propio o recurriendo al mercado financiero para que el gobierno provincial nos devuelva el dinero después. No nos queda otra alternativa.»
Ante este escenario de asfixia en la infraestructura tradicional, las constructoras riojanas empiezan a mirar de reojo los proyectos de la industria minera en el oeste provincial para subirse a la cadena de valor antes de que las grandes compañías traigan proveedores de otras jurisdicciones.
En concreto, la CAC riojana está reclamando una reunión urgente con los operadores del megaproyecto de cobre y oro Vicuña para exigir que las pymes locales sean invitadas formalmente a participar de la licitación del bypass vial en la localidad de Guandacol. «Sabemos que son obras y servicios de gran escala, pero la idea de las empresas de la provincia es asociarnos entre nosotras o buscar socios estratégicos en otras provincias para alcanzar la escala que exige el sector minero y generar algo de alivio en la capital», concluyó Spallanzani.