Quintela acelera su armado nacional y se consolida como articulador del peronismo mientras mira de reojo la carrera presidencial de 2027

El gobernador de La Rioja multiplica reuniones con dirigentes de todos los sectores del PJ y del universo opositor a Javier Milei. Aunque ratifica su respaldo a Axel Kicillof, mantiene vigente su propia construcción política y busca convertirse en un actor clave de la reorganización del peronismo.

Ricardo Quintela volvió a mover fichas en el tablero nacional del peronismo. Mientras la oposición intenta redefinir liderazgos tras la crisis interna del PJ y el avance político de Javier Milei, el gobernador de La Rioja profundiza una estrategia de construcción amplia que combina gestos hacia el kirchnerismo, diálogo con sectores del peronismo federal y vínculos con dirigentes que hasta hace poco orbitaban fuera del universo justicialista.

La presentación del Plan Quinquenal Minero de La Rioja en el Consejo Federal de Inversiones (CFI) terminó funcionando como mucho más que un acto de gestión. El encuentro reunió a referentes de distintas vertientes del peronismo y dejó una señal política que en el PJ nacional nadie pasó por alto: Quintela busca consolidarse como uno de los principales articuladores del espacio opositor.

La primera fila reflejó esa estrategia. Allí convivieron dirigentes identificados con el kirchnerismo, como Eduardo «Wado» de Pedro, junto a referentes de otros sectores del peronismo y figuras de perfiles muy diversos, entre ellas Esmeralda Mitre, el exministro Matías Kulfas, la exgobernadora Rosana Bertone, el empresario Tomás Karagozian y hasta el exdiputado del PRO Nicolás Massot.

La amplitud de la convocatoria no fue casual.

En las últimas semanas Quintela también recibió en La Rioja al exgobernador salteño Juan Manuel Urtubey, al exministro de Educación Nicolás Trotta y al exjefe de la SIDE Juan José Álvarez, dirigentes vinculados a distintos espacios que hoy participan de la reorganización del peronismo con vistas al escenario de 2027.

Las reuniones ocurrieron además pocos días después de que el mandatario riojano volviera a respaldar públicamente a Cristina Fernández de Kirchner frente a su situación judicial y reclamara una revisión de las decisiones adoptadas por la Corte Suprema.

Ese equilibrio entre el diálogo con el cristinismo y la construcción de puentes con otros sectores aparece como uno de los principales activos políticos del gobernador.

En paralelo, Quintela continúa mostrando cercanía con Axel Kicillof, a quien considera uno de los dirigentes con mayores posibilidades de liderar una alternativa nacional frente al oficialismo libertario.

En el entorno del mandatario riojano reconocen que podría desempeñar un papel central en un eventual proyecto presidencial encabezado por el gobernador bonaerense, ya sea como articulador político, jefe de campaña o integrante de una fórmula nacional.

Sin embargo, esa cercanía no implica resignar su propio proyecto.

Desde hace meses Quintela viene instalando el denominado «modelo riojano» como carta de presentación nacional, utilizando la experiencia de gestión provincial como argumento para disputar protagonismo dentro del justicialismo.

La estrategia combina una intensa agenda federal, presencia permanente en Buenos Aires y una política de apertura hacia dirigentes de distintas procedencias, con el objetivo de posicionarse como uno de los pocos gobernadores capaces de dialogar con todas las tribus del peronismo.

En ese esquema también se inscriben encuentros con dirigentes jóvenes como Ofelia Fernández, referentes sindicales, empresarios, académicos y sectores productivos que comenzaron a formar parte de las actividades organizadas por el Gobierno riojano.

La apuesta tiene un objetivo político claro: convertir a La Rioja en uno de los principales centros de discusión del futuro del justicialismo mientras el partido atraviesa uno de los procesos de reconfiguración más profundos desde el regreso de la democracia.

Con un perfil que combina gestión provincial, discurso opositor y construcción de consensos internos, Quintela intenta ocupar un lugar que pocos gobernadores lograron sostener históricamente: transformarse en un dirigente de referencia nacional sin abandonar el liderazgo territorial. El desafío será determinar si esa estrategia termina fortaleciendo una eventual candidatura de Axel Kicillof o si, llegado el momento, el propio mandatario riojano decide competir por un lugar en la conducción del peronismo y, eventualmente, en la disputa presidencial de 2027.