La Rioja rearma su contención social ante el frío y acusa a Milei de «asfixiar» a las provincias

El ministro de Desarrollo Social riojano, Alfredo Menem, lanzó un operativo de emergencia por la ola polar. Críticas al ajuste nacional y la decisión de priorizar la asistencia alimentaria sobre los eventos deportivos.

La Rioja vuelve a convertirse en un escenario de resistencia política y social frente a las políticas de ajuste del gobierno nacional. En medio de una ola polar que golpea con fuerza al norte argentino, el gobernador Ricardo Quintela ordenó blindar los programas de asistencia social y activar un Comité Operativo de Emergencia para asistir a las personas en situación de calle, un fenómeno que las autoridades provinciales ligan directamente al deterioro económico del país.

El ministro de Desarrollo, Igualdad e Integración Social de la provincia, Alfredo Menem, alineó la gestión local en franca oposición a la Casa Rosada. «A pesar de un gobierno nacional que obstruye, que asfixia y que todos los días ajusta, la provincia de La Rioja no ha dado de baja ningún tipo de programa social», afirmó el funcionario, marcando la pauta de un discurso de perfil nacional que busca contrastar la sensibilidad del esquema peronista riojano con el plano federal.

El operativo frente a la ola polar

La estrategia de contención inmediata combinó la articulación con la Iglesia local, a través del obispo Dante Braida, la Defensoría del Pueblo y el Ministerio de Salud. El epicentro del refugio estatal se montó en el albergue del Polideportivo de Vargas, un complejo con capacidad para albergar a decenas de personas, dotado de conectividad, raciones de comida caliente y asistencia médica.

Según detalló Menem, el perfil de los asistidos en los últimos días expone la crisis de empleo: «Tenemos personas de tránsito que vinieron desde San Juan y Córdoba en búsqueda de oportunidades laborales, muchos de ellos engañados con promesas de trabajo que no eran reales».

El dato: Desde el área de asistencia crítica bonaerense y del interior advierten que el flujo de personas en situación de vulnerabilidad extrema se incrementó por la imposibilidad de afrontar alquileres temporarios o habitaciones informales.

Salud mental y adicciones, el debate de fondo

El despliegue en la capital riojana abrió un debate complejo respecto a la población con problemáticas de salud mental y consumos problemáticos en situación de calle, un bache crónico donde el estado provincial busca generar protocolos específicos.

Menem reconoció que el albergue estándar no está acondicionado para perfiles de alta agresividad o crisis de abstinencia, por lo que avanzan en soluciones habitacionales mixtas —financiadas entre el Estado y las familias— junto a la creación de una mesa orientada a combatir las adicciones en los barrios más postergados, como el sector de Islas Malvinas.

Ajuste de partidas: Alimentos sobre deporte

En el plano de la arquitectura financiera del ministerio, Menem reconoció que la parálisis de fondos nacionales obligó a un fuerte reordenamiento de las prioridades de la gestión de Quintela. La provincia decidió suspender el financiamiento y la organización de grandes eventos deportivos y culturales para volcar esos recursos de manera directa a las partidas sensibles.

  • Prioridades asignadas: Refuerzo de módulos alimentarios, cobertura sanitaria de urgencia y entrega de medicamentos para adultos mayores y personas con discapacidad.
  • Red federal interna: Coordinación institucional con los 18 departamentos riojanos a través del Consejo Provincial de Niñez, Adolescencia y Familia para evitar la desconexión con el interior.

Con este movimiento, el riojanismo busca mantener el pulso de la gestión pública en el territorio en un contexto de alta tensión fiscal, enviando un mensaje político directo a los gobernadores dialoguistas: la asistencia social se defiende con recursos propios.