El intendente de General Ortiz de Ocampo irrumpió en la grilla para suceder a Ricardo Quintela; rechazó ser el segundo de las candidatas bendecidas por la Casa de las Tejas y reclamó un rol protagónico para los jefes comunales del interior.
LA RIOJA.– La sorda disputa por la sucesión provincial abandonó los despachos reservados del justicialismo riojano y se trasladó al centro del escenario público. El deparme el intendente del departamento General Ortiz de Ocampo, Jorge Salomón, sacudió las estructuras de la rosca oficialista al manifestar sus abiertas aspiraciones de cara a 2027, reclamando un rol de conducción para la liga de intendentes del interior y desafiando el histórico centralismo de la capital provincial.
«En política nadie corre para ser segundo. Yo ni me anoto ni me desanoto, pero me encantaría ser parte de un proceso. Es más, yo les ofrezco a las tres que sean vicegobernadoras mías», ironizó Salomón al ser consultado sobre las figuras con mayor exposición mediática promovidas desde el entorno del gobernador Ricardo Quintela, como la diputada nacional Gabriela Pedrali, la vicegobernadora Teresita Madera y la senadora Florencia López. Con un marcado tono de reivindicación territorial, el jefe comunal advirtió que los mandatarios del interior no tolerarán ser convidados de piedra y exigió que el armado electoral sea fruto de un consenso genuino y no de una imposición vertical.
Para justificar su postura, el jefe comunal llanista apeló a la memoria histórica del peronismo local y recordó los riesgos de las falsas certezas sucesorias. Rememoró explícitamente el antecedente del recordado «Grupo Talampaya», un bloque que en los albores de 2019 daba por sentada la postulación de Florencia López a la gobernación, donde «muchos ya se repartían cargos y se compraban el saco» y terminaron sufriendo una dura «estrellada» política cuando Quintela se quedó finalmente con la lapicera del partido.
La crisis de paradigma y el debate por la minería
Más allá de la compulsa por los nombres, Salomón centró la discusión en la necesidad de que el PJ riojano asuma un debate profundo respecto del agotamiento del modelo socioeconómico vigente. En esa línea, describió una preocupante realidad salarial que tensiona las bases del oficialismo: «El que es empleado público hoy no sé si llega a cubrir su demanda de vida. Cuando Carlos Menem largó esto como gobernador, el empleado público sostenía a su familia y hacía estudiar a sus hijos; hoy eso ya no es así».
El intendente sostuvo que la discusión política de la candidatura debe anteponer soluciones urgentes antes que los cargos. Mencionó la necesidad de resolver las deficiencias de cobertura médica ante tratamientos de alto costo y propuso equilibrar los recursos productivos de la provincia, abriendo un frente de discusión interno sobre la matriz energética y el uso del agua: «Hay que discutir el paradigma de la agroindustria en base al bombeo de agua del subsuelo. En algunos lugares de la provincia se subsidia la energía eléctrica para regar cultivos, mientras que yo en mi departamento tengo que pedirle gasoil a los productores ganaderos para mandarles un camión con agua».
Entre la infraestructura propia y la competencia electoral
La irrupción de Salomón en el tablero provincial coincide con el anuncio de la repavimentación con fondos locales de la deteriorada ruta 31 —en el tramo Catuna-Milagro— a cargo de la empresa estatal Rioja Vial, una obra que demandará más de 2000 millones de pesos ante el freno de la obra pública nacional. El jefe comunal utilizó este hito de gestión para interpelar el modelo de la Casa Rosada y fundamentar la capacidad técnica de los cuadros del interior de la provincia.
De cara a los plazos partidarios, Salomón reconoció que mantiene conversaciones y mantiene una relación de sintonía con intendentes de la Federación Argentina de Municipios (FAM), pero confirmó que, en caso de formalizar su postulación, el peronismo iría a una contienda interna inevitable. «Hoy por hoy competimos», admitió respecto del posicionamiento del actual intendente de Chilecito, Rodrigo Brizuela y Doria, otro de los dirigentes con peso en el interior. «Lo bueno de todo esto es que haya candidatos con entusiasmo que quieran cambiar este peronismo para volver a estar al lado de la gente. El gobernador marca la cancha clara, nadie sacó los pies del plato, pero el proceso hacia 2027 debe ser un diálogo de consensos territoriales», concluyó.