El secretario general del gremio, Sebastián Di Fiori, advirtió a la nacion sobre el impacto de la medida en el empleo formal y cuestionó la falta de idoneidad técnica; en paralelo, confirmó la reactivación de la ruta 75
LA RIOJA.– La parálisis de la obra pública y la destrucción del empleo en el sector de la construcción abrieron un nuevo frente de conflicto en esta provincia. La Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (Uocra) delegación La Rioja manifestó su enérgico rechazo a la intención oficial de utilizar a beneficiarios de programas sociales, conocidos localmente como las cuadrillas de «chalecos rojos», para ejecutar planes de bacheo urbano en el territorio provincial y municipal.
El titular de la UOCRA riojana e integrante de la CGT local, Sebastián Di Fiori, aclaró que el sindicato comparte la urgencia de reparar las calles de la capital, pero advirtió sobre las consecuencias laborales y técnicas de la iniciativa. «Vemos que la ciudad está sufriendo con el tema de los pozos, pero no estamos de acuerdo con que se utilicen cuadrillas de programas sociales para ejecutar esas obras. Hemos perdido casi un 90% de los trabajadores registrados en la provincia y necesitamos que esas tareas sean asignadas a las empresas constructoras para reactivar el empleo formal», señaló.
El dirigente gremial adelantó que mantendrá un encuentro con las autoridades de la Cámara Argentina de la Construcción (CAC) a fin de unificar posiciones y presentar una propuesta formal ante el gobernador de La Rioja y el intendente capitalino. La estrategia contempla el diseño de un plan de trabajo articulado por zonas para que las contratistas locales absorban la mano de obra desocupada e incluida en los padrones del sindicato.
Cuestionamientos técnicos
Más allá del reclamo corporativo por la defensa de los puestos de trabajo en blanco, Di Fiori basó su postura en la complejidad metodológica que demanda la reparación de la cinta asfáltica. Apuntó, además, contra la falta de herramientas complejas e insumos adecuados por parte de las estructuras informales del Estado.
«El bacheo no es tirar un poco de asfalto y pisarlo con el pie. Requiere una preparación especial: abrir el pozo, compactar el suelo, colocar los materiales de base y luego volcar el asfalto o el hormigón. Para eso se necesita gente idónea y maquinaria pesada», argumentó el referente de la construcción. Y graficó de manera tajante: «Si el día de mañana el gobierno tiene que construir un puente, ¿también van a mandar a los muchachos de los planes? Los trabajadores de la construcción están entrenados específicamente para esto».
Reactivación en la ruta 75
En contraposición a la crisis generalizada del sector, la UOCRA confirmó una novedad positiva para los operarios viales de la provincia. Tras una reunión mantenida con los directivos de la empresa Paolini, adjudicataria de la continuidad del segundo túnel en la ruta nacional 75, se consensuó el cronograma de reinicio de las actividades.
Según lo estipulado por la constructora, el movimiento formal de maquinarias y la incorporación de personal se concretará de manera progresiva. Las proyecciones gremiales estiman el ingreso inicial de los primeros operarios y prevén que, hacia la mitad del desarrollo de la obra, la firma demandará una nómina permanente de entre 90 y 100 trabajadores riojanos.
Disconformidad salarial y cuasimonedas
En su rol de miembro de la conducción de la CGT provincial, Di Fiori también se refirió a la actualidad económica del sector público riojano. Calificó como «insuficiente» el último incremento de haberes dispuesto por la administración del Ejecutivo provincial y recordó que la central obrera había elevado una propuesta con montos superiores.
Finalmente, el gremialista respaldó la circulación de los Bonos de Cancelación de Deuda (BOCADE), denominados popularmente como «Chachos», argumentando que su uso dinamiza el consumo interno del comercio minorista. Al respecto, anticipó que la CGT presentará un proyecto para acordar con cámaras comerciales descuentos especiales en las compras realizadas con la cuasimoneda los días lunes, buscando neutralizar posibles abusos o recargos informales en las góndolas riojanas.