La Rioja congela el boleto de Rioja Bus hasta fines de agosto, pero ya prepara un aumento

La Provincia mantendrá la tarifa en $1.000 por decisión del gobernador, aunque la Secretaría de Transporte admitió que analiza una actualización por el aumento de los costos. El sistema demanda subsidios por $1.200 millones mensuales tras el retiro de los aportes nacionales.

El gobierno de Ricardo Quintela mantendrá congelada la tarifa de Rioja Bus hasta el 31 de agosto, pero ya comenzó a trabajar en un nuevo esquema de actualización que podría aplicarse desde septiembre, luego de ocho meses sin modificaciones en el boleto.

La confirmación llegó de la secretaria de Transporte, Alcira Brizuela, quien explicó que la decisión responde a la política del Ejecutivo provincial de evitar nuevos aumentos en los servicios públicos durante el invierno. Sin embargo, reconoció que el incremento de los costos obligará a revisar la tarifa una vez vencido ese plazo.

«Vamos a cumplir ocho meses sin actualización tarifaria y los costos siguen aumentando», afirmó la funcionaria.

El último ajuste se aplicó el 12 de enero, cuando el boleto urbano pasó de $600 a $1.000, una suba del 66,7% que fue una de las mayores aplicadas por la Provincia en los últimos años.

Desde entonces, el Gobierno absorbió el incremento de los costos operativos mediante subsidios, en un contexto marcado por la eliminación de las transferencias nacionales al transporte del interior.

Brizuela confirmó que la Secretaría de Transporte ya trabaja sobre una estructura de costos que servirá de base para definir el porcentaje del próximo incremento.

El sistema, además, enfrenta otro problema: la caída de pasajeros.

Según explicó la funcionaria, la reducción de usuarios no es un fenómeno exclusivo de La Rioja sino que se replica en distintas ciudades del país, impulsada por la pérdida del poder adquisitivo y el cambio en los hábitos de movilidad.

«Mucha gente elige caminar o trasladarse en bicicleta», señaló, al destacar el crecimiento del uso del sistema público de bicicletas gratuitas.

La situación complica el equilibrio financiero de Rioja Bus, cuya operación depende en gran medida del aporte del Estado provincial.

Actualmente, la administración de Quintela destina alrededor de $1.200 millones por mes para sostener el servicio urbano e interurbano, recursos que financian salarios, funcionamiento y subsidios al boleto.

El sistema emplea a unas 280 personas entre choferes, mecánicos, administrativos, inspectores, electricistas y personal de mantenimiento.

Brizuela sostuvo que el costo operativo continúa creciendo por el aumento de insumos como neumáticos, lubricantes, filtros y repuestos, mientras la Provincia debe afrontar en soledad el financiamiento del servicio luego de que el gobierno de Javier Milei eliminara los subsidios nacionales para el transporte del interior y los mantuviera únicamente para el Área Metropolitana de Buenos Aires.

En ese escenario, la funcionaria descartó cualquier reducción de recorridos como mecanismo para bajar gastos.

«El transporte es un servicio esencial. No podemos sacar un servicio que permite que miles de personas lleguen a la escuela, al trabajo o a realizar sus actividades diarias», afirmó.

En paralelo, el Gobierno aseguró haber resuelto el problema que durante los últimos meses afectó la entrega de tarjetas para los distintos beneficios del sistema.

Desde el lunes, quienes ya realizaron el trámite podrán retirar el plástico directamente en la Secretaría de Transporte, donde será impreso en el momento. La modificación busca normalizar un proceso que había quedado demorado por la falta de insumos de la empresa proveedora y por la acumulación de miles de tarjetas que nunca fueron retiradas por sus titulares.

La Provincia también anticipó que Rioja Bus volverá a operar con su frecuencia habitual, con intervalos de aproximadamente 15 minutos en horas pico y de entre 28 y 30 minutos en los horarios de menor demanda.

Con el congelamiento hasta fines de agosto, Quintela gana tiempo para evitar un nuevo impacto sobre el bolsillo de los usuarios. Pero el propio Gobierno admite que la ecuación económica del sistema se vuelve cada vez más difícil de sostener y que una actualización tarifaria aparece como el escenario más probable para el inicio del segundo semestre.