La diputada nacional Inés Brizuela y Doria dijo que «estamos orgullosos de tener una juventud organizada a lo largo del país», tras que la Cámara baja se aprestaba a convertir en ley el proyecto que modifica el Código Electoral y habilita el voto optativo para los jóvenes de entre 16 y 18 años. Inés Brizuela y Doria, diputada nacional
El proyecto que el Senado aprobó hace una semana quedaría convertido en ley pasada la medianoche, cuando se agote la extensa lista de oradores anotados para participar de este histórico debate, estimaron fuentes parlamentarias.
Para el momento de la votación, el oficialismo aspira a reunir más de 150 votos, con el apoyo de los aliados habituales y de algunos opositores, como una parte del radicalismo y del bloque de Unidad Popular.
El texto además define como electores nacionales a «los argentinos nativos y por opción desde los 16 años» y a «los argentinos naturalizados desde los 18 años», pero no fija penalidad alguna para quienes no sufraguen, de manera similar a lo que ocurre con los mayores de 70 años.
La discusión en la cámara baja está marcada por una notoria presencia de jóvenes en los balcones del recinto, desde donde los grupos cantan consignas a favor de la ley.
Al abrir el debate, la titular de la comisión de Asuntos Constitucionales, la oficialista Diana Conti, aseguró que el proyecto busca «ampliar la base electoral de la democracia».
«Dar el voto a los jóvenes significa reivindicar las banderas de los desaparecidos y saber que serán los jóvenes que se preparan para seguir llevando las banderas hasta la victoria siempre», concluyó.
En esa línea, el titular de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez, opinó que «hay un cambio en la cultura de la información y una revolución en los procesos de comunicación, donde los jóvenes saben lo que está pasando y quieren participar en la construcción de su presente y su futuro».
Por su parte, la kirchnerista Anabel Fernández Sagasti se refirió a las posturas de los bloques opositores en contra del proyecto: «La UCR sólo se empecina en negar su historia, el PRO quiere un modelo de país que excluya a la mayoría y los del Frente Amplio Progresista tendrían que pasar a llamarse Frente Apolítico, porque abstenerse de votar este proyecto es negar la política».
Justamente, el Frente Amplio Progresista (FAP) y la UCR presentaron dos dictámenes de minoría, en los que proponen la «obligatoriedad» del voto entre los 16 y los 18 años; en tanto, el PRO, el peronismo disidente y la Coalición Cívica anunciaron su rechazo a la norma oficialista.
El debate tuvo un momento emotivo, marcado por un aplauso cerrado de todos los legisladores, cuando se escucharon por primera vez en el recinto las palabras del diputado del Frente para la Victoria, el socialista Jorge Rivas, quien quedó tetraplégico tras un asalto en el 2007 y nunca había podido expresarse en forma oral ante sus pares.
«Los jóvenes comparten y piensan un modelo de Nación, de Estado, de economía y muestran un fuerte interés por cambiar las cosas más inmediatas que los afectan», se escuchó desde la computadora de Rivas, especialmente preparada con un sistema informático que permite que el diputado pueda comunicarse.
El titular del interbloque FAP, Juan Carlos Zabalza, se manifestó a favor de la participación de la juventud en política, pero rechazó el carácter «optativo» de la propuesta oficial, por lo que esa bancada se abstendrá en la votación en general.
El radicalismo, en la voz de Mario Negri, también dijo estar de acuerdo con la ampliación de derechos, pero consideró que «debe ser obligatorio».
Tras el debate del voto joven, la cámara analizará un proyecto que propone la creación del Instituto Nacional de la Música (INAMU), organismo que aspira a promover la actividad musical en todo el país.



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