El costo de las aceitunas en California es inferior al de La Rioja

1652694w300Nunca fue un comercio equilibrado; por el contrario, el saldo es desfavorable para la Argentina. Como es desfavorable con la mayoría de los países desarrollados. Lo destacado de 2012 es que el déficit en el intercambio con Estados Unidos fue el más alto de una década. También fue un año de reclamos cruzados ante organismos internacionales.

Un período excepcional fue el superávit entre 2002 y 2005: con la crisis argentina de comienzos de siglo se desplomaron las importaciones, y en 2002 el superávit con Estados Unidos alcanzó los US$ 1100; en 2003 los US$ 1125; en 2004 cayó a US$ 330 para subir en 2005 a cerca de US$ 500 millones, según datos del Indec. Pero a partir de 2006 el intercambio fue negativo para la Argentina.

En 2011 el déficit llegó a US$ 3400 millones, para ser superado en 2012: las exportaciones argentinas a Estados Unidos en los primeros once meses alcanzaron los US$ 3600 millones, en tanto las importaciones sumaron US$ 7700 millones, un saldo negativo para nuestro país de US$ 4100 millones.

«Históricamente el comercio con Estados Unidos fue deficitario para la Argentina, pero al analizar lo que importamos se observa que el 35% son bienes de capital y repuestos; 41% insumos para la producción; 15% combustibles y lubricantes, mientras el 8% son bienes de consumo. Por lo tanto, la mayoría de lo que ingresa desde Estados Unidos es utilizado para la producción en la Argentina. Cuanto mayor es el nivel de actividad en el país, más se importa, por esto es difícil modificar el resultado del intercambio», señaló Alejandro Díaz, director ejecutivo de la Cámara de Comercio de los Estados Unidos de América en la República Argentina (AmCham).

Combustible, productos agrícolas, siderúrgicos, químicos, cuero y sus manufacturas, autopartes, son los principales bienes que la Argentina vende a Estados Unidos. Y entre las compras se encuentran bienes de capital, combustibles, autopartes, productos químicos, farmacéuticos, plásticos, agroquímicos.

«En las importaciones desde Estados Unidos en los últimos años el mayor incremento es el de bienes de capital e insumos para la producción; en parte es consecuencia del crecimiento de nuestra economía, pero también de la desaparición en los 90 de industrias argentinas que fabricaban estos productos. Por eso aumenta el ingreso de insumos, maquinaria y equipos. A la vez, el intercambio se deteriora con la disminución de las exportaciones argentinas de combustibles, que representaban cerca del 40% de las ventas a Estados Unidos, y finalizaron en un 26% en 2012. Con la caída de la producción petrolera en el país, y el aumento de la demanda local, esos envíos disminuyeron», explicó Mauricio Claverí, economista de Abeceb.com.

Declinación

En 2002 el total de las ventas argentinas al exterior alcanzó los US$ 26.000 millones, y un 10% tenía como destino Estados Unidos, recordó Marcelo Elizondo, gerente general de Desarrollo de Negocios Internacionales: «Era una participación alta, pero fue declinando, y en 2011 las ventas a Estados Unidos representaron menos del 5% del total exportado por nuestro país. Esto indica un debilitamiento de la relación comercial, que se debe a factores estructurales y coyunturales. Entre los estructurales se cuenta la matriz exportadora argentina, en la cual más del 55% son bienes agropecuarios, y allí con Estados Unidos somos competidores más que complementarios. Entre los factores coyunturales se presenta la crisis que atravesó Estados Unidos en los últimos años, de la cual se recupera lentamente».

Para 2013 la proyección de crecimiento para la principal economía del planeta es cercana al 2%. Un dólar debilitado, consecuencia de las turbulencias que empezaron en 2007, favorece las exportaciones norteamericanas. «La economía de Estados Unidos es diversificada, tiene un fuerte sector industrial, agropecuario y de servicios, y al devaluarse el dólar, sus productos ganaron competitividad, al tiempo que su demanda interna retrocedía por la crisis», explicó Claverí.

Lo opuesto a este proceso fue la pérdida de competitividad del tipo de cambio en la Argentina, lo que dificultó la venta al exterior de productos y servicios. «Los costos aumentaron en estos años, y el tipo de cambio casi no se modificó. En 2012 se estima una inflación en dólares entre el 5 y 10%. Esto lleva a un estancamiento de las exportaciones», señaló Elizondo.

Pese a las restricciones al ingreso de productos del exterior impuestas por el gobierno, las importaciones desde Estados Unidos continuaron en alza, indicó Ricardo Delgado, director de Analytica: «En el gobierno de Cristina Kirchner se pasó del superávit comercial con Estados Unidos al déficit. Un déficit que se fue ampliando, mientras los controles a las importaciones lograron que disminuyera con Brasil y China. Por caso, en 2012 las importaciones desde Brasil cayeron cerca del 20%, en tanto las de Estados Unidos aumentaron un 17%. Es difícil que las trabas a las importaciones sean efectivas con Estados Unidos porque no se compran bienes de consumo, se compran bienes de capital, insumos, combustibles. Y dificultar su ingreso tiene como resultado paralizar la producción, además de afectar la inversión».

Elizondo destacó que en 2012 el saldo comercial negativo de la Argentina con Estados Unidos superó al que tiene con Brasil y China. «Esto es una novedad, hasta 2011 esto no ocurría. Los bienes que se importan desde Estados Unidos, la Unión Europea o Japón tienen mayor sofisticación, tecnología, por lo tanto es más difícil que pueden ser sustituidos con facilidad». A la vez, señaló, esos países son más sensibles a las alteraciones en las reglas comerciales, las irregularidades. «Los reclamos del año pasado de unos 40 países ante la Organización Mundial del Comercio (OMC) es por no aplicar instrumentos previstos por los organismos internacionales o realizar un uso no adecuado. Por caso, las licencias no automáticas están permitidas por la OMC, pero tienen un plazo de 60 días, y la Argentina los supera. En 2012 se recurre a los tribunales porque se advierte que las negociaciones no prosperan», afirmó Elizondo. Agregó que hoy la Argentina mantiene controversias con más de 50 países, los cuales reciben más de la mitad de nuestros envíos.

A su vez, la Argentina denunció a Estados Unidos ante la OMC por las restricciones que impone al ingreso de carne y limones: «Se presentaron quejas en varias ocasiones en la última década, y la Argentina tiene razón porque ya no existen los motivos sanitarios que impedían la exportación de esos productos», aclaró Elizondo.

En ese sentido, Díaz sostuvo que «lo ideal sería un trabajo en conjunto con las autoridades norteamericanas para negociar cuotas de exportación para esos productos, al menos en un comienzo. Esto requiere negociaciones para llegar a acuerdos de largo plazo». En cuanto a las denuncias ante la OMC, señaló que «las presentaciones de los países en organismos internacionales son habituales. En este caso se busca determinar si las medidas que aplica la Argentina vulneran las normas de la OMC generando barreras que impidan el ingreso de productos».

También en 2012 Estados Unidos excluyó a la Argentina del Sistema Generalizado de Preferencias (SGP). Entre el 15 y 20% de las exportaciones argentinas a Estados Unidos estaban beneficiadas por el SGP, y en 2011 alcanzaron los US$ 480 millones de dólares, estimó Claverí. Productos químicos, plásticos, cuero y sus manufacturas, eran algunos de los favorecidos por este sistema. «El tener que pagar aranceles, si bien no son altos, les resta competitividad a las empresas y esto puede llevar a que sean reemplazas por otros proveedores», explicó Claverí. En 2011 el ahorro en aranceles para las compañías fue de unos US$ 24 millones.

Para Díaz, «la construcción de relaciones comerciales es compleja, y el desafío para la Argentina es incrementar sus exportaciones, en especial de servicios y productos con mayor valor agregado. Entre los servicios se incluyen software, consultoría, ingeniería, arquitectura, medicina y farmacología. El país cuenta con recursos humanos calificados y en este rubro las ventas al exterior pueden crecer. Pero hay que diseñar una estrategia que identifique productos, nichos de mercado, y tener presente que se puede elegir una ciudad o un estado como destino de las exportaciones; allí las políticas de promoción e incentivos son diferentes. Por caso, pensemos en las oportunidades de llegar a estados con el tamaño de la economía de California o Florida, o una ciudad como Nueva York».

Más allá del comercio, señaló Delgado, «ambos países pueden avanzar en proyectos comunes, y un caso es el rubro del petróleo no convencional. Allí la Argentina necesita inversiones, tecnología para la extracción y producción, los conocimientos y experiencia que podría brindar Estados Unidos». En ese sentido, Elizondo consideró que «la Argentina, Estados Unidos y China tienen un importante potencial en petróleo no convencional; para nuestro país y Estados Unidos es una posibilidad de complementarse, iniciar un trabajo en conjunto. Hoy los vínculos entre países no son sólo comerciales, se buscan acuerdos, alianzas, por eso la Argentina debería plantearse una relación más amplia con Estados Unidos».

Por su parte, Claverí indicó que «para la Argentina es difícil diversificar los envíos a Estados Unidos. El tipo de cambio perdió competitividad y esto complica a los exportadores, así la Argentina depende cada vez más de los commodities. Las restricciones al ingreso de productos no se pueden sostener por mucho tiempo, provocaron no sólo reclamos ante la OMC sino inconvenientes en las industrias argentinas. Por eso se debería pasar de una política defensiva y de corto plazo a una que promueva exportaciones, brinde financiamiento a las empresas, localice mercados en el exterior para nuestros productos. Eso demanda una estrategia de largo plazo».

Cuentas entre luces y sombras
«Estados Unidos es un importante mercado consumidor de alimentos (tiene más de 300 millones de habitantes), y para la Argentina hay un gran potencial, una oportunidad que no estamos aprovechando», afirmó Ricardo Negri, economista de la Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (Aacrea). Es un competidor en producción y exportación de commodities, pero también «es un importante consumidor de productos argentinos, entre ellos vinos, miel, aceites, frutas y hortalizas frescas y procesadas, cerveza, jugos de fruta, tabaco, quesos, infusiones, aceites esenciales, en especial de limón que utilizan para fabricar bebidas gaseosas, semillas de maíz. También debemos recordar que la producción es contraestacional, así pueden ingresar, por caso, arándanos de la Argentina cuando se terminan en Estados Unidos», explicó Negri.

La balanza en bienes agrícolas es favorable para nuestro país, indicó, y en ese sentido, voceros de la Embajada de Estados Unidos en la Argentina, señalaron: «La exportación de productos agrícolas argentinos a Estados Unidos es diez veces mayor a las importaciones. En 2011 Estados Unidos exportó a la Argentina productos agrícolas por US$ 158 millones, algunos de ellos son intermedios, por ejemplo, algodón, que es utilizado en la industria textil. En tanto la exportación de la Argentina fue de unos US$ 1800 millones, un incremento del 28% respecto a 2010, y cerca de dos tercios son alimentos con valor agregado, destinados al consumo final».

Las economías regionales son las más favorecidas en el intercambio comercial, indicó Negri, «es el caso de Río Negro, con las frutas, o Córdoba, con el aceite de maní». Y para las economías regionales, la pérdida de competitividad del tipo no facilita las exportaciones.

Marcelo Young, director de Transnational Foods, en Estados Unidos, importa productos desde países de la región, y explicó que «entre 2002 y 2007 ingresaban unos 2000 contenedores con alimentos desde la Argentina, entre ellos, pastas, tomates, aceitunas, aceites, dulces, pero tuvimos que reemplazarlos con productos de Perú, Brasil, Chile, México porque los precios en estos países son menores a los de la Argentina. Teníamos 35 proveedores argentinos y hoy sólo dos. El costo de las aceitunas en California es inferior al de La Rioja. Esto se relaciona con la inflación, un tipo de cambio apreciado y también con la falta de interés de las autoridades argentinas para promover las exportaciones con valor agregado. Así es más rentable vender al exterior productos a granel que envasados y con marca».


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