Un escrache a la diputada Olima puso otra vez en el tape la oposición a la minería, especialmente en Famatina, como en Chilecito. El Gobierno y sus aliados lo llevaron al extremo, para pedir el cargo del intendente Bordagaray y la remoción del cura Omar Quinteros. El pueblo famatinense salió a la Plaza del pueblo para respaldar su rechazo a la política minera. Marcela Crabbe, asambleísta de Chilecito, por Radio Rioja
Hasta hace una semana, el conflicto de Famatina había desaparecido de la agenda pública. Había quedado como una anécdota y como un hecho histórico por la movilización del pueblo para no permitir el ingreso de la empresa canadiense Osisko al departamento. Es más, la mayoría de los riojanos no desconoce de las exploraciones mineras que se hacen en la Cordillera, que han sido reconocidas en el Boletín Oficial.
Tras la polémica por Famatina, luego se conoció la exploración en la zona de la Laguna Brava, una reserva natural cordillerana. La decisión fue adoptada pese a que la secretaría de Ambiente había dictado -el 30 de agosto del año pasado- la resolución 280/12 por la cual estableció un plan de medidas de conservación, protección y preservación de la «Reserva de usos múltiples» para el turismo y las empresas mineras porque es «un área protegida».
Posteriormente, las Asambleas Ciudadanas de La Rioja, integradas a la Unión de Asambleas (UAC) de todo el país, denunciaron que en La Rioja esta actividad ya compromete más de 500.000 hectáreas.
“Aun ante la falta de información oficial hemos podido relevar, en base a documentos públicos, que los emprendimientos mineros ya autorizados por la Secretaria de Ambiente y la Dirección de Minería comprometen más de 500.000 hectáreas de nuestra provincia”, afirmaron las Asambleas mediante un comunicado.
Pero un escrache a la diputada departamental, Adriana Olima, que frente a otros que ha afrontado la clase política, podría haber quedado como una página negra, fue el mismo gobierno que lo revivió y ha desatado un férrea rechazo a la minería, fundamentalmente en las redes sociales, que supera ampliamente la difusión que se puede dar por los medios tradicionales o añejos de la provincia.
Mientras el oficialismo pidió por la remoción del cura párroco de Famatina, Omar Quinteros, como hacerlo responsable al intendente departamental, Ismael Bordagaray, por lo vivido por parte de Olima, la comunidad famatinense salió a las calles el viernes por la noche para respaldar lo que ya se dio en anteriores oportunidades: la oposición a la minería. Lo hizo con velas, antorchas, banderas y carteles, a través de una marcha en silencio, en donde se pidió que el gobierno riojano detenga la provocación a la comunidad.
En base a esa movilización, desde Famatina se le pide a la Casa de Gobierno que se llame a una consulta popular, ya sea por la política minera, como así también por la representatividad de Olima.
La asambleísta de Chilecito, Marcela Crabbe, denunció por Radio Rioja que “no podemos conseguí quien nos haga la publicidad callejera en Chilecito, le dijimos que le íbamos a pagar, y el dueño de la propaladora dijo, si te la alquilamos por lo de Famatina a nosotros no nos contratan más”. “Y hasta la posibilidad de que se saquen la habilitación municipal”, agregó.



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