Horacio Verbitsky, influyente columnista del diario ultra oficialista Página 12 y presidente del CELS, le propuso ayer al general César Milani que dé “un paso al costado” y renuncie a su reciente designación como jefe del Ejército.
“Si tan preocupado está Milani por el daño que pueda sufrir la Presidente, podría servirle de fusible en vez de usarla como paraguas”, escribió el periodista en su artículo.
Y continua: “Si diera un paso al costado favorecería el alegado propósito de defender su trayectoria y su buen nombre, lo que no le resultará difícil ante los indolentes sistemas judiciales de La Rioja y Tucumán, pero sin afligir en el empeño al Gobierno que hizo de la defensa de los derechos humanos su bandera”.
En su nota, Verbitsky realizó un punteo sobre las diferentes denuncias que se conocieron contra el polémico general en las últimas semanas. A ninguna de esas denuncias el periodista les dio mayor entidad, aunque ya en el primer párrafo de su columna se cubre de lo que podría avecinarse: “No es tan seguro que todos y cada uno de los hechos que le imputan sean falsos”.
Lo curioso, es que Verbitsky no se refiere a la denuncia de Ramón Olivera, un ex preso político que involucró directamente a Milani en la comisión de delitos de lesa humanidad durante la última dictadura militar. Aunque no se lo menciona, la nota fue ilustrada con una fotografía de Olivera.
Verbitsky, de llegada directa a la Presidenta, fue apuntado como uno de los promotores del ascenso de Milani a jefe del Ejército. El periodista desmintió esa versión la semana pasada.
Por su parte, la jefa de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, expresó su respaldo a «la decisión de la presidenta» Cristina Fernández de nombrar como nuevo jefe del Ejército a César Milani, cuyo pliego será tratado mañana en el Congreso, donde el kirchnerismo asegura tener los votos para que se dé dictamen favorable.
Ante la controversia generada por su nombramiento, Milani negó haber participado de la represión ilegal en la dictadura al expresar que «nunca» estuvo en un centro clandestino de detención y rechazó haber participado de arrestos o traslados.
En tanto, el senador radical Ernesto Sanz apuntó contra los organismos de derechos humanos alineados al kirchnerismo al afirmar que «terminan defendiendo al Gobierno» y «no» los «valores» por los que luchan.
Consultada por el nombramiento de Milani en el Ejército pese a estar sospechado de haber participado de la represión durante la dictadura, Carlotto aseveró que «si se lo encuentra responsable, nosotros de ninguna manera vamos a aceptar que una persona que fue represor se encuentre en un reparto político».
De esta forma, volvió a defender la designación de Milani y ratificó que «los organismos hemos llegado a la decisión de respetar y confiar en las decisiones de la presidenta Cristina».
«La justicia actúa. La presidenta decide. Aceptamos y respetamos ambas cosas para llegar a una verdad», dijo.
En tanto, Milani negó cualquier vinculación con la represión y, en una entrevista que publicó hoy el diario Página/12, argumentó que «todo es mentira. El trasfondo de todo es que hacen una campaña en mi contra porque yo dije que quiero un Ejército al servicio de un proyecto nacional y popular».
Respecto de sus actividades en La Rioja y Tucumán, donde comenzó a investigarse su aparente vinculación con la desaparición de un soldado, dijo: «Nunca estuve en un centro clandestino, nunca participé de ninguna detención ni traslado».
Milani se presentó el jueves ante los Tribunales de La Rioja y Tucumán para rechazar las acusaciones y ponerse a disposición de la Justicia. Al respecto, Carlotto reiteró que «no hay pruebas» de que el militar haya tenido vinculación la represión pero advirtió que «ninguna persona que actuó durante la dictadura tiene que estar ocupando cargos».
Frente a esta defensa de las Abuelas de Plaza de Mayo al ascenso de Milani, Sanz apuntó contra los organismos de derechos humanos alineados al kirchnerismo al afirmar que «terminan defendiendo al Gobierno».
El radical remarcó que la pertenencia de estas luchas sociales «eran del conjunto de la sociedad» porque, explicó «la bandera de los derechos humanos siempre ha sido una bandera de la sociedad».
«Al pretender el Gobierno hacerse el dueño exclusivo de esas banderas también ha logrado que organismos que la defendían, terminen defendiendo al Gobierno y no a esos valores», enfatizó.
Sanz expresó que lo «más preocupante» del ascenso de Milani es la «partidización de las Fuerzas Armadas» (FFAA) para que respondan al «proyecto nacional y popular».
Mientras continúan las declaraciones cruzadas a favor y en contra del nuevo jefe del Ejército, la Comisión de Acuerdos de la Cámara alta se reunirá mañana a las 9 para analizar el pliego de ascenso.
Milani deberá pasar de general de división a general de brigada y el oficialismo asegura tener los votos para firmar el dictamen y llevarlo al recinto el miércoles 30 de julio.
Desde el kirchnerismo, el senador Walter Barrionuevo indicó ayer que el oficialismo tiene «los votos suficientes» en la cámara alta para aprobar el pliego.



