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¿Implosión en el bederismo?: La guerra de las colectoras

Diario Provincia advirtió que dentro del oficialismo se oyen quejas de las listas “no oficiales” contra los “candidatos-funcionarios”. El trato “discriminatorio” hacia ciertas listas, como asegura por ejemplo la que encabeza Oscar Abolengo Moreno, fue una constante.

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Las colectoras, como parte del sistema electoral, nacieron bajo un manto de recelo para distintos sectores de la sociedad en general y de la propia clase política en particular. Esta estrategia para captar votos desde diversas vertientes para una lista del estamento superior siempre fue cuestionada y tildada como el perfeccionamiento de la muy injusta ley de lemas.

Sin embargo, ya dejó de ser un instrumento exclusivo del oficialismo, que en esta oportunidad utilizará por lo menos en el departamento Capital siete listas colectoras directas y algunas más con apoyo “de palabra”, todas para llevar votos a la fórmula Madera-Alvarez en el estamento de diputados nacionales. El radicalismo oficialista tendrá cuatro listas colectoras directas más dos que aportarán sus números a la candidatura de Julio Martínez, siempre hablando del departamento Capital.

Ahora bien, cuando se señalaba lo del malestar que se respira en el ámbito político nos referimos a lo que ocurre en el seno del oficialismo, es decir, a las rispideces que se producen entre sus colectoras.

Esta semana, el malestar dejó las sendas del rumor para comenzar a transitar por el camino del reclamo a viva voz. El trato “discriminatorio” hacia ciertas listas, como asegura por ejemplo la que encabeza Oscar Abolengo Moreno, fue una constante entre los reclamos que se hicieron escuchar puertas adentro y puertas afuera. Muchos aseguran que muchos de los “funcionarios – candidatos” de esta campaña ponen chicanas y trabas que afectan al resto de las listas colectoras.

Una muestra de esta queja es la que surge de uno de los integrantes de las listas menos fuertes del oficialismo, que asegura que estos funcionarios – candidatos realizan millonarios anuncios de obras y gestiones, mientras que el resto debe pelear desde el llano y a pulmón, con pocos recursos, de cara a una campaña que, inocultablemente, ya comenzó. “Todos queremos llevar soluciones a la gente, pero algunos tenemos que hacerlo con recursos propios mientras que otros usan los recursos del Estado en esta campaña”, disparó esta fuente que, por supuesto, prefirió reserva de su identidad.

Parándose desde fuera de esta interna partidaria, el buen observador notará que esta estrategia es, al menos, desconcertante, ya que no ayudará a llevar votos hacia la fórmula de legisladores nacionales del Frente para la Victoria. Los conocedores del paño aseguran que los funcionarios – candidatos van a padecer el efecto arrastre a la hora del recuento de sufragios, es decir, las listas de Basso y de Paredes Urquiza sólo alcanzarían el mismo guarismo que la fórmula Madera-Alvarez.

Las colectoras “no oficiales”, que surgieron como forma de airear al espacio político golpeado en las PASO y lograr revertir el resultado, exigen desde esta perspectiva un trato más igualitario ante quien arma la estrategia electoral. Ante este embate, Diario Provincia pudo conocer que en esta semana hubo reuniones ultra secretas de funcionarios para tramar de qué manera se puede anular o neutralizar el crecimiento de estas colectoras. El motivo es simple y va más allá del resultado electoral general: estos funcionarios están convencidos de que muchos de los candidatos “no oficiales”, en caso de un buen resultado parcial en sus estamentos provinciales, comenzarán a “probarse el saco” para integrar el gabinete.

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