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El pragmatismo de Milei aísla a Quintela: el riojano dinamitó los puentes y queda fuera del radar de alianzas para 2027

Mientras la Casa Rosada flexibiliza su armado electoral para premiar a los gobernadores aliados, el mandatario de La Rioja clausuró definitivamente cualquier canal de diálogo. El rol del «menemismo» y la estrategia libertaria.

En la antesala de su discurso de apertura de sesiones ordinarias de este domingo 1° de marzo, Javier Milei reconfigura su estrategia política. Lejos de la intransigencia absoluta de los primeros días de gestión, el Gobierno comenzó a desplegar un pragmatismo calculado de cara a las elecciones ejecutivas de 2027. Sin embargo, en este nuevo mapa donde la Casa Rosada intercambia gobernabilidad por treguas electorales, hay una provincia que quedó completamente escindida del radar oficial: La Rioja.

El gobernador Ricardo Quintela, erigido desde el inicio de la gestión libertaria como el rostro de la resistencia peronista más dura, ha destruido cualquier canal de comunicación institucional y político con Balcarce 50. Esta postura lo deja en las antípodas de sus pares del Norte Grande y lo expone a una competencia feroz en su propio territorio.


De la pureza libertaria al acuerdo territorial

En la mesa chica del Presidente, integrada por Santiago Caputo y Karina Milei, se impuso una lectura de realpolitik. Si en las elecciones de 2025 había tensiones entre apostar por candidatos 100% «puros» o acordar con oficialismos provinciales, hoy la balanza se inclina hacia la negociación. El objetivo es claro: La Libertad Avanza (LLA) necesita consolidar y ampliar sus mayorías en el Congreso para las reformas estructurales que aún restan en esta segunda mitad de mandato.

“Todo depende de cómo nos llevemos con la oposición dialoguista y, en particular, con las provincias. Hay gobernadores que nos están dando los gestos correctos. Si muestran colaboración, podemos aliarnos”, sintetiza una altísima fuente de la Casa Rosada.

La dinámica es transaccional. A cambio de votos clave en el Senado y Diputados, el Gobierno está dispuesto a no presentar candidatos fuertes que amenacen el poder territorial de los mandatarios colaborativos.

Los gestos ya rindieron frutos con varios jefes provinciales que han instruido a sus legisladores para auxiliar a los libertarios:

  • Osvaldo Jaldo (Tucumán), Raúl Jalil (Catamarca) y Gustavo Sáenz (Salta): Ordenaron a sus senadores abandonar el bloque Convicción Federal, debilitando estratégicamente al interbloque de Unión por la Patria.
  • Carlos Rovira (Misiones) y Claudio Vidal (Santa Cruz): Han aportado un pragmatismo legislativo que el oficialismo valora profundamente, como ocurrió con la reforma laboral.
  • Rogelio Frigerio, Alfredo Cornejo, Leandro Zdero y Claudio Poggi: Mantienen los «pactos de caballeros» y alianzas formales que ya se testearon con éxito el año pasado.

Quintela y la política de la «tierra arrasada»

Frente a esta apertura al diálogo, la situación de Ricardo Quintela resalta por su aislamiento extremo. Mientras otros gobernadores peronistas leyeron el cambio de época y adaptaron sus discursos para resguardar las finanzas de sus provincias, el mandatario riojano redobló una apuesta de confrontación total que hoy lo deja sin margen de maniobra.

Al emitir una cuasimoneda propia (los «Chachos») y judicializar sistemáticamente las medidas del Gobierno Nacional, Quintela cortó de cuajo la posibilidad de cualquier entendimiento futuro. En los despachos oficiales aseguran que La Rioja es, hoy por hoy, un territorio donde el diálogo «está clausurado por decisión exclusiva del gobernador».

Esta soledad política tiene un correlato electoral directo para 2027. Mientras en otras provincias LLA podría «bajar» a sus candidatos para no incomodar a los gobernadores aliados, en La Rioja la orden es ir a fondo.

El desembarco total del campamento Menem

Al no haber incentivos para una tregua, La Libertad Avanza prepara toda su maquinaria para disputar el poder en La Rioja. Aquí entra en juego un factor fundamental: el control territorial de Martín Menem.

El titular de la Cámara de Diputados, que pertenece al ala de mayor confianza del Presidente, tiene vía libre para estructurar un armado electoral sin concesiones. Para el «karinismo», La Rioja se ha convertido en un distrito testigo donde se buscará demostrar que la intransigencia opositora se paga en las urnas.

El Gobierno nacional calcula que, con una economía mostrando signos de recuperación, la fragmentación del peronismo riojano y el peso específico del apellido Menem en la provincia, existen serias posibilidades de desbancar a la estructura de Quintela en el próximo turno electoral.

«El consenso es un medio para lograr un fin. Si sirve para hacer de Argentina un país libre, son bienvenidos; y si no, estarán enfrente», advierten desde el entorno presidencial.

Quintela eligió estar enfrente, y el Gobierno ya le prepara el terreno para una batalla electoral sin cuartel.


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