Los asambleístas tellistas recibieron a la misma vez mensajes de textos y luego en una seguidilla de alocuciones anunciaron que presentarían la renuncia. De suceder eso, la UNLaR quedaría en acefalia para que se intervenga la Casa de Altos Estudios. Los que no recibieron mensajes de textos, que serían de teléfonos de familiares directos del rector Enrique Tello Roldán, se pidió pasar a un nuevo cuarto intermedio, mientras llegó el juez Nicolás Azcurra, juntó a miembros de la Justicia Federal.











