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Diario Chilecito: SAPEM, la mala palabra

 

tapa_resizeLas crearon para concentrar el poder económico de la provincia. Asociaron de manera sospechosa a personas físicas, otorgándoles tan sólo una acción de diez pesos, sólo para tener la figura de empresa mixta y quedar habilitados legalmente para transferir acciones a manos privadas -de la noche a la mañana- sin que nadie se entere. Gastaron unos tres mil millones de pesos de los riojanos en tecnología, infraestructura, vehículos, inmuebles y grandes extensiones de tierra. La mayoría de los socios privados -ultra minoritarios- son políticos o amigos del poder, que cobran sueldos inmensos, frente a cualquier trabajador. Compiten de manera desleal y están llevando a empresas tradicionales a la quiebra.

Muchos de sus presidentes hacen negocios con ellos mismos, sentándose en los dos lados del mostrador. Con total torpeza o impunidad, expiden y firman cheques de pago como representantes de las SAPEM y luego los cobran como proveedores, usando la misma firma. Compran productos y servicios sin concursos de precios, a sus socios o familiares, en negocios donde hasta ayer fueron sus caras visibles.

La ambición desmedida y la falta de control, hizo que los ciudadanos descubran la verdadera intención por las que fueron creadas. Las SAPEM, se convirtieron en la mala palabra que está hundiendo al gobierno de La Rioja.

 

Desde que fueron presentadas a la comunidad, había algo que no cerraba. ¿Para qué el Estado crea sociedades donde incluye a un privado como dueño y socio de una sola acción del paquete accionario? Es claro que: si el Estado necesita inversores privados, no puede pedirles sólo un moneda como requisito.

 

Para dar un contexto: Las SAPEM son desde sus comienzos Sociedades Anónimas mixtas entre el Estado y privados. Se denominan SAPEM porque el Estado es el socio mayoritario, es decir que los privados que la integren, siempre tendrán la minoría de las acciones.

 

Y viéndolo con esta óptica, no tiene nada de oscuro… el Estado se asocia con privados para llevar adelante un negocio. Hasta ahí… bien.

 

Pero en nuestra provincia surge lo turbio, en el momento mismo de la creación como Sociedad. Se incluye a un privado, como dueño de tan sólo una acción. Es decir, no es minoritario. Es microscópicamente minoritario. Y para ser concretos, debemos dar un ejemplo simple: Si una SAPEM nace con un capital de 1 millón de pesos, y la misma posee 100 mil acciones, de las cuales el Estado es dueño de 99.999 y el privado que la gerenciará es el feliz poseedor de una sola y única acción; el privado sólo tendrá invertido de su capital… un viejo y gastado billete de 10 pesos. Por ende, no tiene ningún riesgo. Todo la responsabilidad recae sobre el Estado (nosotros).

 

Casos como estos son los que predominan en las -hoy innombrables- SAPEM. El Estado elige a un privado y le “vende” una acción a $10, para que éste preste su nombre y gerencie una empresa que -excepto por ese 0,00001%- es en la práctica enteramente del Estado, o sea del pueblo. A simple vista, no tendría sentido que se incluya a un privado al momento de la creación de una SAPEM, si no va a aportar dinero para su constitución. El único sentido que tendría, es el que desde DiarioChilecito venimos advirtiendo desde el nacimiento de las SAPEM: habilitar la transferencia de acciones a manos privadas de la noche a la mañana, sin cuestionamientos legales de ninguna índole, ya que desde su nacimiento fueron sociedades mixtas (entre el Estado y privados).

 

Que hoy el gobernador deje de llamarlas SAPEM, por el sólo hecho de que cada vez que pronuncia esa palabra, es como si su boca misma digiera “mi gobierno es corrupto”, es sólo por pedido de sus asesores de imagen.

 

Según los últimos sondeos de opinión pública, las SAPEM son consideradas focos de corrupción por 8 de cada 10 riojanos. Por esa razón, este mes, el gobernador dijo en diálogo con la prensa “no las vamos a llamar más SAPEM porque tanto las criticaron que ahora las vamos a llamar Sociedades Anónimas, ya que en definitiva, eso es lo que son”. A partir de ese día, prohibieron decir “la mala palabra”. Fue tan fuerte la bajada de línea a los medios, que ya casi se extinguió la palabra “SAPEM” de los artículos periodísticos. Ahora todos las llaman Sociedades Anónimas del Estado, ocultando al “pobre” privado –presta nombre- que sigue participando, pero ya no en el “pseudónimo” de la empresa que dirige.

 

Cuando el gobernador dice que ya no las van a llamar más SAPEM (para no decir más malas palabras que perjudiquen su imagen), no está diciendo que el Estado desaparece de escena y ahora las SAPEM van a ser privatizadas. No. Aún no. Simplemente le cambia el “apodo” a las empresas que hoy siguen siendo cuestionadas por el despilfarro de dinero público, que a la fecha se estima en tres mil millones de pesos. Y es triste hablar de estimaciones, pero no se pude dar ninguna certeza, ya que el mismo gobierno jamás confirmó fehacientemente la cantidad de empresas, ni sus gastos, ni sus ingresos, ni los sueldos de sus presidentes. Es decir: somos socios de unas 40 SAPEM y no conocemos nada al respecto, excepto que muchos de sus presidentes se enriquecieron con su única acción, trabajando dentro de nuestras Sociedades Anónimas (con participación de quién sea).

 

Lo dicho: el pueblo es dueño del 99,99% de las acciones de unas 40 SAPEM… y de los 300 mil riojanos que no se relacionaron nunca con las SAPEM, no se conocen ciudadanos que se hayan enriquecido como sí lo hicieron los 40 “suertudos” dueños de la única acción privada. Propietarios de una acción de sólo 10 pesos, tuvieron la fortuna de alcanzar el éxito comercial que emprendedores y comerciantes de toda la vida, aun no logran después de décadas de atender sus negocios o sus fincas.

 

Un fraude multimillonario se podría estar preparando

 

Las SAPEM no dejaron de existir, ni dejaron de tener a “emprendedores” privados como dueños de una sola acción. Las SAPEM siguen y seguirán siendo lo mismo, al menos hasta tres meses antes de las elecciones de 2015. Donde de la noche a la mañana podrían aparecer “compradores” privados de acciones y se transfieran hasta el 49% de sus capitales a manos de otras Sociedades “recontra” Anónimas, conformadas por suertudos “visionarios” privados y anónimos en los papeles, pagando hasta 20 veces menos el valor de las acciones.

 

Es que el Estado está dando marcadas muestras de “desilusión” con las SAPEM. “A Beder le enroscaron la víbora. Le mintieron que las SAPEM serían un negocio genuino y que la provincia iba a surgir”, dicen quienes le creen. Mientras, quienes lo conocen “travieso” aseguran: “El que nos enroscó la víbora es él”.

 

habla_resizeNo hay mejor negocio para un privado, que usar dinero de otro (del Estado) para inyectarle a empresas Estatales, con la excusa de generar empleo, producción y valor agregado para el pueblo. Luego de un tiempo prudencial, el mismo Estado, “triste” y a través de su representante -quien a su vez es el mismo promotor inicial de la creación de esas empresas- asegura que fue un error, que el mercado no acompañó… que el presidente de la empresa fue un ladrón malintencionado… que hubo inutilidad en la conducción de la misma… que la economía regional y del país está golpeada… etc, etc. Las excusas sobran a la hora de deshacerse de la misma. Y se termina vendiendo algo que costó 200 millones de pesos, en sólo 10 millones, a algún privado “entusiasta, emprendedor y valiente”. Pero muchas veces ese privado no es tan valiente para continuar con la empresa que ya lo benefició comercialmente, al haberla adquirido a un precio 20 veces menor a su valor… y termina desguazando a la misma, vendiéndola por partes y dejándola casi inutilizable… para que un pequeño grupo de golpeados operarios que no quieren quedar a la calle con sus familias, las hagan cooperativas de trabajo y construyan de las cenizas y a fuerza de puro lomo… una pequeña –pero genuina- empresa que produzca, genere empleo y valor agregado para el pueblo.

 

Toda una vuelta inmensa, que involucra a cientos de millones de pesos, para llegar al mismo lugar de origen y postergar varios años el desarrollo del mismo pueblo al que se invocó, para hacer el negocio.

 

Pero ese no es el único peligro con las SAPEM. Existe otra complicación. Concentran el poder económico de toda una provincia.

 

Con competencia desleal, abarcan casi todos los servicios vitales como el agua, la energía, alimentos y comunicaciones… Si después de 2015 un hombre “ahorrativo” logra comprar el 49% de las acciones de las 40 SAPEM; puede llegar a ser el hombre más poderoso de la provincia. Ser socio casi igualitario del poder económico de una provincia, es lo mismo que co-gobernarla.

 

Ocultan información pública

 

El pueblo deberá estar atento y exigir licitaciones públicas. De seguro muchos de los 300 mil riojanos están en condiciones de adquirir acciones que sólo valen $10. Sino, al menos habría que hacer una valuación de las acciones de cada una de las sociedades, y llamar a concurso público de ofertas, con un proceso transparente para que los riojanos nos asociemos con aquellos privados que nos garanticen que nuestra inversión va estar a salvo; y que además, nos paguen “algo” de lo que llevamos invertido.

 

Pero para los ingenuos que aún creen en la buena fe, la transparencia no es una cualidad del régimen bederista. Es que si no hay información pública básica sobre la conformación, integración de capital, balances, funcionamiento, inversión de las SAPEM; menos vamos a poder saber a cuánto las podríamos a vender…

 

En octubre de 2013, Inés Brizuela y Doria formuló, en su carácter de Diputada Nacional, dos solicitudes de información pública sobre las SAPEM. Una dirigida al Gobernador y otra dirigida al Secretario General y Legal de la Gobernación, Alberto Paredes Urquiza. Consultada sobre su solicitud, la diputada dijo a DiarioChilecito.com que “hasta ahora, no hay ninguna respuesta. Y no es sólo eso, el 18 de febrero próximo pasado, he presentado Pronto Despacho sobre los pedidos de Información Pública y tampoco tuve respuesta a la fecha”.

 

Se supone que los actos de gobierno son públicos. Así lo establece nuestra Constitución Provincial en su Artículo 3º, “PRINCIPIOS DEL SISTEMA POLÍTICO”, cuando dice: “…La actividad de todos los órganos del poder público está sujeta a los principios republicanos, en particular a la publicidad de los actos, legalidad de las acciones de los funcionarios, periodicidad de las funciones y efectiva rendición de cuentas”.

 

Amén del Principio básico de “publicidad de los actos de gobierno”, el derecho a solicitar la información y obtener efectiva y oportuna respuesta por parte de los funcionarios, está expresamente consagrado en el Artículo 42º de la Constitución de la Provincia, “Derecho de Petición”, que dice: “Queda establecido el derecho de peticionar a las autoridades, que puede ser ejercido individual o colectivamente sin que la publicación de dichas peticiones dé lugar a la aplicación de penalidad alguna a quien la formule. La autoridad a que se haya dirigido la petición está obligada a comunicar por escrito al solicitante la resolución pertinente.”

 

El Gobernador hace caso omiso de los principios y obligaciones constitucionales, y sigue promoviendo el negocio para sus allegados.

 

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