En su informe anual sobre la libertad de expresión en el país, el Foro de Periodismo Argentino (Fopea) mostró un aumento en los casos de agresiones a periodistas a lo largo de 2013, con un total de 194 casos, en los que 239 personas resultaron afectadas.
«Casi 200 agresiones, intimidaciones o ataques confirmados hacen de 2013 un año nefasto, porque detrás de cada hecho se esconden una voz que se busca acallar y una familia atemorizada», señaló el presidente de Fopea, Fabio Ladetto, que firma el prólogo de esta nueva edición del informe.
Respecto del año anterior, implica un crecimiento de 12,8% de los casos. Continúa así, indicó la entidad, una tendencia en alza de los últimos seis años: «Durante el año pasado se registró un incremento del 48% en los casos en comparación con 2008, año en que empezó a funcionar el Monitoreo de Libertad de Expresión del foro».
Con 41 incidentes, la ciudad de Buenos Aires fue el lugar donde más problemas se registraron, seguida por la provincia de Buenos Aires y Córdoba (20 cada uno); Jujuy (13); Salta (11); Entre Ríos y La Rioja (10), y Santa Fe (8). Entre 2008 y 2013, Salta fue la provincia, después de Buenos Aires, con más agresiones directas a la prensa relevadas por Fopea, seguida por Córdoba y Santa Fe. Otro dato que destaca en esta serie es que en Jujuy se duplicaron las agresiones durante ese mismo período.
Los datos acumulados desde que se comenzó a realizar este estudio permiten también observar que las agresiones físicas o psicológicas y las amenazas de muerte fueron el principal tipo de ataque. Les siguen el hostigamiento y los atentados contra la propiedad.
En 2013, cerca del 34% de los casos fueron de agresiones físicas o psicológicas, mientras que un 17% fueron hostigamientos; un 14,2%, atentados contra la propiedad, la emisión o la difusión de noticias, y un 12,7%, casos de censura.
El profesor de la Universidad Austral Fernando Ruiz advirtió en un texto de análisis incluido en el informe presentado ayer que en la Argentina «reina la censura indirecta», y señaló al respecto que la publicidad oficial funciona «como un importante subsidio para el periodismo», pero también «condiciona severamente la libertad».
Además, Ruiz indicó que en 2013 fue el año en que «una presión directa del Gobierno afectó duramente la facturación de varios de los más importantes diarios del país» a través del denominado «cepo publicitario». La edición de este año del informe estuvo a cargo de Mónica Baumgratz, coordinadora del programa de monitoreo de Fopea.




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