Fue el primer título de ahorro vitivinícola que tuvo la provincia y permitió paliar los problemas de sobrestock que tenía la industria del vino a finales de los años 80. Los Títulos de Ahorro Vitivinícola de Mendoza -Tidavidem- se convirtieron en lo que algunos referentes llaman como una experiencia exitosa para la industria y que ahora, junto con otras herramientas, analizarían poner en marcha nuevamente en el corto plazo.
Las operaciones en el mercado de traslado están en baja, al mismo ritmo que los precios. A esta situación hay que agregarle el problema financiero que tiene la cadena, con alargues en los plazos de pago y también reajuste en los precios. El escenario se agrava frente a una vendimia mayor, que ha dejado como saldo, según datos del Instituto Nacional de Vitivinicultura, siete meses de stocks, lo que termina por pisar los valores del producto.
Frente a este escenario, desde el gobierno y en comunicación con varias entidades vitivinícolas, se está trabajando en un paquete de herramientas que ayuden al productor y las bodegas en el corto plazo.
Daniel Gallardo, director de vitivinicultura de la Provincia, confirmó a Los Andes, que están estudiando varias medidas para el sector. Entre ellas, el lanzamiento de un bono similar al Tidavidem.
“Nosotros nos hemos sentado a hablar personalmente con las entidades, referentes y empresas de la industria para que nos planteen sus problemas. Acá tenemos temas diferenciales por sector. Por un lado, está la problemática de los varietales y por otro el de los vinos genéricos blancos y tintos. Por lo tanto, estamos trabajando en un diagnóstico para que el Gobernador lleve a adelante una serie de medidas para ayudar a la vitivinicultura. Entre ellas, estaría la posibilidad de emisión de un bono con garantía de vino, similar a lo que en su momento fue el Tidavidem”, dijo Gallardo, quien aclaró que esta no es la única medida que tienen bajo la lupa en el gobierno de la provincia sino que hay varias herramientas en carpeta para ayudar al sector.
Soluciones conjuntas
Desde principios de año y con mayor énfasis a partir de marzo, las entidades que nuclean los distintos actores de la industria han venido proponiendo acciones para aminorar la carga que está llevando el sector.
“La situación del productor y de la cadena comercialización está muy mal y tenemos que encontrar una solución rápida a este problema”, dijo Carlos Iannizzotto, gerente de la Asociación de Cooperativas Vitivinícolas de Mendoza.
El dirigente señaló que entre las medidas que analizan, conseguir una solución similar a la que se dio en los 80’s a la industria con los Tidavidem podría ser de gran ayuda, aunque no dejó de señalar que el escenario actual difiere con el de aquella época y hay que ajustarla a los tiempos que corren.
“El escenario es complejo, y de esto no se sale con una sola medida. Los títulos de ahorro podrían ser una de ellas, junto con el esfuerzo por lograr un convenio entre las grandes bodegas, que permita que, tras la autorización de un aumento en góndola de un producto por la Secretaría de Comercio de la Nación, se pueda derramar algo de esa mejora al productor. También seguimos trabajando en tema de créditos blandos, fletes, cargas patronales, reintegros de IVA y retenciones”, dijo Iannizzotto.
La medida que analizan tendería a sacar unos tres o cuatro meses de stock para tensar los precios y llegar al equilibrio. Principalmente, estaría apuntada lograr el balance en las existencias de vino blanco, lo que algunos referentes estiman que tendría un costo de 300 millones de pesos.
Desde la Bolsa de Comercio, confirmaron que en conversaciones informales, el gobierno habría requerido información sobre la instrumentación del Tidavidem y los resultados que se obtuvieron.
“Los Tidavidem resultaron en un título importante para Mendoza, que tenía una vigencia de 12 años y que se levantaron en su totalidad”, confió, David Crocco, vicepresidente segundo de la Bolsa de Comercio de Mendoza.
Juan Carlos Pina, gerente de Bodegas de Argentina, admitió que el tema de los Tidavidem estaría presente en algunas charlas pero sostuvo: “Es un asunto que algunos analizan, pero en la agenda de la mesa de trabajo no está presente. Hoy nos estamos ocupando del tema de las exportaciones, fletes, reintegros, retenciones y otros problemas”, indicó el dirigente.
“Este tipo de opción es posible. Pero para llevarla adelante necesita de un gran consenso político. En su momento funcionó pero hoy no tenemos el mismo escenario”, sostuvo Sergio Villanueva, quien agregó que: “Acá queda claro que no hay que hacer vino demás, porque sacarlo del mercado sale carísimo. Por eso, el acuerdo Mendoza – San Juan es una herramienta clave, que permite mantener los equilibrios, en donde no nos podemos permitir equivocarnos con el porcentaje para diversificación”.
Para Mauro Sosa, gerente del Centro del Viñateros y Bodegueros del Este, la situación vitivinícola es compleja y es necesario hacer algo útil. “Seguimos insistiendo en que hay que hacer algo útil y que de resultado. Plantear hoy la vuelta de los Tidavidem es por lo menos aventurado ya que la situación dista de ser parecida a la de aquel entonces y no debemos olvidar que por esta ley se sacaron volúmenes del mercado pero se gravó con una tasa vínica a la actividad sobre los libres circulación a fin de rescatar los títulos. Esto significaría otra carga”, señaló.
Interrogantes
Lograr poner en marcha una maquinaria tan importante como un título de deuda pública requeriría de un consenso político amplio, por lo cual, primero desde el Gobierno, esperan tener en mano aprobado el presupuesto.
Además se necesita de la sanción de una ley provincial que lo avale. También está presente el interrogante sobre las entidades que intervendrían tal como lo hizo en su momento el Banco de Mendoza y la Bolsa de Comercio.
“Esta es una alternativa, pero nosotros entendemos que el bono sólo no arregla la situación, hay que seguir buscando alternativas, se trata de un paquete”, dijo Iannizzotto.
Qué fueron los Tidavidem
Nacieron en diciembre de 1987 con la sanción de la Ley 5.284 que permitió la emisión de un título de deuda pública provincial, denominado “Títulos de ahorro vitivinícola de Mendoza – Tidavidem”.
Se pusieron en funcionamiento en 1988. En principio, estos bonos nominativos y cotizables públicamente podían ser destinados al pago parcial de deudas fiscales provinciales y a la cancelación de deudas contraídas con el Banco de Mendoza y de Previsión Social, originadas por créditos de cosecha y acarreo.
La ley y su decreto reglamentario avalaban al gobierno para comprar vino común de mesa, elaborado exclusivamente en la provincia de Mendoza, por un total de 4,9 millones de hectolitros.
Cada propietario sólo podía ofrecer hasta el 22% del volumen de sus existencias. Sólo se podía adquirir la totalidad del vino de los contratistas de viñas y el de pequeños productores con un límite de 200 hectolitros.
Tenían vencimientos semestrales, el primero a partir del 1 de febrero de 1989. Los títulos no devengaban renta alguna y su capital se ajustaba por el índice que mensualmente elaboraba el Poder Ejecutivo, de acuerdo con la variación que experimentaba el precio de venta del vino común de traslado, registrado en la Bolsa de Comercio de Mendoza.
El vino adquirido por el gobierno se desnaturalizaba y se le daba un destino no vínico. El ingreso percibido por la venta de ese producto iba destinado al fondo de amortización y rescate de los títulos. Tuvieron doce años de vigencia.




