A más de 11 años de la llegada del kirchnerismo al poder, la realidad muestra que el discurso de renovación con el que asumió, quedó sólo en el discurso. Cómo en las viejas épocas donde acompañaban las políticas neoliberales, el kirchnerismo afronta su final de ciclo cada día más parecido al accionar menemista.
Según el diario platense Hoy, el riojano hizo instalar a fines de los ‘90 que la oposición buscaba proscribirlo del escenario electoral porque le tenían “miedo”. Idéntico camino está siguiendo hoy el oficialismo, cuando aduce que los opositores ponen palos en la rueda para impedir que la Jefa de Estado se presente como candidata a diputada para el Parlasur.
Oscar Parrilli, secretario general de la Presidencia, denunció ayer que «la única preocupación de la oposición es proscribir a Cristina en cualquier cargo porque le tienen miedo al voto popular» y agregó que «hay un intolerancia y falta de convicción democrática».
Incluso, el funcionario nacional aseguró en forma desafortunada que la actitud de los opositores «es una vieja práctica que utilizaban las derechas reaccionarias, que es la proscripción. Ahora quieren proscribir a Cristina como lo hicieron con Perón».
Con estas palabras, el kirchnerismo da cuenta del poco recurso político que le queda en su final de ciclo, y apela a viejas artimañas del pasado que dieron poco rédito desde lo político, pero mucho desde lo comunicacional, buscando instalar un tema que en realidad no existe.
El artilugio de decir que se quiere proscribir a alguien cuando las reglas de juego están claras y lo que se quiere hacer en realidad es forzar lo escrito para intentar que diga otra cosa, es una muestra del nivel de autoritarismo que tiene el oficialismo, que ve a todo aquel que se opone a una medida suya como un “enemigo” en vez de verlo como un rival político circunstancial.
Los seguidores de Carlos Menem en los ’90 aseguraban que en la Argentina había un solo proscripto para participar en las elecciones, y que ese hombre era el riojano. El kirchnerismo hoy día sigue ese camino erróneo con la presidenta Cristina Fernández, queriéndola poner en un lugar de “prohibida”, que nada tiene que ver con la realidad.
La buena sintonía del kirchnerismo con el menemismo viene de antaño, lo que ha llevado al propio exmandatario a decir públicamente que “Cristina Kirchner es la que está más capacitada para ejercer la presidencia” y es un valioso aliado en el Senado de la nación a la hora de sancionar proyectos complicados para el gobierno.
Indicios que dan cuenta del alto proceso de menemización que sufre el oficialismo por estas horas, y que lo ha llevado a sufrir una pérdida gradual de prestigio ante la sociedad y creando un escenario lleno de incertidumbre de cara al final de su mandato.





