La Rioja es como un menú donde hay un plato para todos. Allí es, justamente, donde reside la magia. Un Viaje a los Orígenes, donde en verano hay mucho más por descubrir. Aquí la historia la cuenta la tierra misma: misterios y leyendas, donde los pueblos originarios dejaron sus huellas en las rocas. Mientras, se respira el exquisito aroma del Torrontés.
Según Ámbito Financiero, diferentes propuestas para que el turista sea el único protagonista, donde los colores de los cerros transportan a millones de años. Mientras se disfruta el vuelo del cóndor andino, cual vigía de valles y montañas, flamencos rosados muestran sus figuras invertidas en las aguas salobres de la Laguna Brava.
En el Parque Nacional Talampaya, gigantescas rocas de caprichosas formas atesoran una eternidad que es posible conocer por trekking o a bordo del Overland, al aire libre. El momento más impresionante de estar muy cerca de las condoreras es cuando los dueños del aire sobrevuelan en lo alto mientras se aprecia una increíble vista paisajística, imágenes atrapantes como el color ocre que arrastran de la montaña el río Amarillo y el cañón del Ocre en Famatina.
Caminar por senderos y disfrutar de del paisaje mientras se asciende por la ladera este del Famatina hacia Vuelta al Pique en Chilecito; aguas calientes en Termas de Santa Teresita, donde la historia se remonta al paso del ferrocarril por la provincia, en pleno corazón de Arauco, donde está el padre de la olivicultura, el Olivo Centenario; los flamencos rosados en una laguna salobre en plena Cordillera de los Andes, la Laguna Brava en Vinchina; casitas de adobe, durmientes de quebracho; una paz inimitable en cada lugar, en cada rincón, y su gente encantadora a cada paso.
• perla emblemática
Un desierto de arena roja y un camino que se pierde, donde se alzan muros de piedras de otros tiempos. El Parque Nacional Talampaya, perla emblemática declarada Patrimonio de la Humanidad, un orgullo en la zona del Bermejo en esta tierra federal.
La historia signó un pasado enriquecido por pueblos originarios, donde la naturaleza socavó cada rincón en sus rocas dejando al descubierto huellas del origen de la vida. El inapelable trabajo del viento y la erosión han dado forma a cada recodo del paisaje otorgándole caprichosas esculturas naturales de gran tamaño, fuera de toda escala humana, en ese inmenso desierto rojo, dando nombres propios a El Murallón, Los Cajones y Ciudad Perdida. Farallones protagonistas de 250 millones de años en estas tierras por la que reptaron los primeros anfibios al emerger de las aguas, allí donde también descansa el lagarto somnoliento, osamenta encontrada del Lagosuchus talampayensis, uno de los dinosaurios más antiguos.
En el recorrido hacia este gigante de 215.000 hectáreas, el paisaje escénico permite sentirse único y protagonista de una naturaleza aún indómita en ciertos tramos del camino. A 250 kilómetros desde la capital riojana y a 50 kilómetros de la ciudad de Villa Unión, en el Departamento Felipe Varela, transporta al visitante hacia un lugar donde habitaron primero los dinosaurios y luego el hombre primitivo.
Años condensados de historia geológica en este parque donde se recrea a escala real un sendero con las especies de dinosaurios que habitaban la zona, y donde además la esencia de un pasado originario deja al descubierto petroglifos que atesoran vestigios de las culturas Ciénaga y Diaguita, entre los siglos III y X de nuestra era y atestiguan su modo de vida mediante morteros cavados en la roca, utensilios y petroglifos tallados de animales como guanacos, pumas y ñandúes, como también de seres humanos.
El Cable Carril, en el Dpto. Chilecito, declarado Monumento Histórico Nacional, es otro de los lugares emblemáticos, y atestigua no sólo su historia como transporte de la actividad minera en la zona (oro, plata y cobre), sino lo significativo de lo que fue la dinámica económica en la región y el marcado movimiento social de trabajadores. Imponente obra de ingeniería de principios del siglo XX.
Posee una extensión de treinta y siete kilómetros que recorren las nueve estaciones que se ubican entre los 1.092 y los 4.200 metros sobre el nivel del mar. Rodeadas de una imponente belleza, en la primera estación ubicada en la ciudad de Chilecito se encuentra el Museo Histórico, que expone variados elementos propios de la actividad, culminando en el corazón mismo del Famatina, la Mina de la Mexicana, desde donde se cargaban los vagones.
El trayecto hacia la mina da lugar al Cañón del Ocre, entre titánicas montañas color dorado y los rayos del sol, que dibujan excéntricas figuras entre las grietas de los paredones, dejando al descubierto tonalidades rojas, grises y liliáceas que se mezclan con el contrastante azul del cielo riojano, dando testimonio de una innegable oportunidad de conocer.
La Cordillera de los Andes en suelo riojano se convierte en la diosa blanca, imponente y majestuosa, hermosa y misteriosa mientras avanza el recorrido hacia el Paso Internacional de Pircas Negras, ofreciendo a cada lado del camino incomparable belleza paisajística producto de Dios y la naturaleza. Madre tierra celosamente custodiada por el cóndor andino como un verdadero centinela.
El escenario también se completa con rústicas construcciones del siglo XVIII, refugios cordilleranos que procuraban el resguardo del impetuoso viento blanco a arrieros y baqueanos que cruzaban hacia Chile; vestigios del pasado que aún hoy siguen vigentes.
• marco ideal
Recostada sobre su regazo a 4.200 metros de altura, la Laguna Brava aparece en el fondo del paisaje en un marco de cumbres nevadas y suaves lomadas, contrastando el brillo de sus aguas salobres con el rosado de centenares de flamencos que duplican sus siluetas.
Y más al norte, el espectacular cráter Corona del Inca, a 5.530 metros de altura, que esconde en su interior una laguna de heladas aguas azules que fue considerado el lago navegable más alto del mundo, donde se batió el récord mundial de navegación y buceo en altura; polo turístico promisorio con la ventaja de su salida al Pacífico.
En el Dpto. Independencia, el Parque Provincial El Chiflón reúne cualidades donde además de la arqueología y la cultura afloran atractivos en sus márgenes: troncos petrificados, formaciones de areniscas cinceladas por siglos de erosión eólica que hoy dan nombre a formaciones como La Pirámide, La Tortuga, El Loro, La Casa y La Cara del Gaucho. Puede sorprender el avistaje de cóndores, ubicándonos en un impactante mirador natural que permite visualizar con amplitud el valle circundante.
Imponentes cerros de caprichosas formas e impactantes colores componen un recorrido donde por sectores se divisa madera fosilizada y piedras de los colores más variados, mientras dos kilómetros más adelante en el camino al paraje La Torre se encuentra la formación más imponente de todo el parque reunida en Las Petrinas, donde también pueden verse El Hongo y El Ojo de la Cerradura.
En este mismo departamento de los llanos riojanos se encuentra el sitio arqueológico Los Colorados, donde la imaginaria artística y el colorido de sus formaciones rocosas, de la edad triásica, se conjugan en múltiples figuras que contrastan con la rusticidad del lugar.
Se caracteriza por una arenisca sedimentaria en que se entremezcla el rojizo con las tonalidades violáceas y blanquecinas, donde el viento y el agua moldearon caprichosamente un conjunto de bloques de más de 90 metros de altura, custodio del arte rupestre, que revive en símbolos y signos la cultura de los capayanes, remontándonos a más de mil años de historia.
Sin embargo, estos macizos también sirvieron de refugio al caudillo riojano Ángel Vicente Peñaloza en su lucha federal, quien guarecido en una cueva eludía a adversarios y al mismo Ejército nacional.
La historia y la naturaleza se conjugan para enriquecer cada recorrido en un parque sencillamente inolvidable, donde recientemente se encontró una tinaja utilizada como urna sepulcral, en un sector que, se cree, formó parte de un cementerio indígena, donde expertos comprobaron la existencia de restos óseos de un aborigen.
Chilecito: vuelta al pique
Vuelta al Pique, en el Dpto. Chilecito, es un recorrido por la ladera este del Cordón del Famatina que une diferentes circuitos. Desde aquí se aprecia también una de las obras de ingeniería más importantes de la región: el Cable Carril, construido a principios del siglo XX y declarado Patrimonio Histórico Nacional.
Detrás de las curvas y contracurvas aparece la famosa Pampa de la Viuda Agustina, ubicada a 2.250 metros de altura aproximadamente donde los pastizales y los animales del lugar parecen pintados en un perfecto óleo.
Hombres en trajes de cuero y armados con cuatro ruedas y una tabla eligieron este lugar como supremo para iniciar en La Rioja la práctica del longboard, donde el asfalto sirvió para deslizarse a velocidades vertiginosas. Esta disciplina deportiva, cuyos adeptos nacionales e internacionales llegaron a estas tierras buscando la máxima adrenalina, es una variante del skateboard más largo que lo habitual. Los longboards permiten alcanzar mayor velocidad bajando cuestas, en carreras, en slalom, para hacer derrapes y/o simplemente como medio de transporte.





