Cuando se analiza el funcionamiento de la economía de Catamarca y La Rioja, el dato más visible y contundente es el de la dependencia de las cuentas fiscales provinciales de las transferencias nacionales.
No hay ninguna jurisdicción provincial que dependa tanto como Catamarca de los envíos automáticos que llegan mediante la coparticipación federal o las remisiones extraordinarias.
Así lo confirma un estudio elaborado por la consultora que dirige el economista Federico Muñoz. El trabajo, para determinar la presión tributaria de cada provincia, establece una comparación entre lo que cada estado sub-nacional recauda por cuenta propia y los ingresos totales. Ante la ausencia de datos oficiales confiables, lo hace a través de estimación de datos de la CEPAL actualizados al 2014 y la remuneración de factor trabajo en cada distrito como la suma de la masa salarial privada, el gasto público en personal y las jubilaciones.
Catamarca es la provincia con menor presión tributaria, es decir, la que menos recauda en comparación con los recursos fiscales que administra: apenas el 1,7% de sus ingresos proviene de la recaudación impositiva propia. Lo que significa que el 98,3% de los recursos provienen de las transferencias nacionales.
Le sigue una provincia muy emparentada La Rioja, en la que la relación entre recaudación propia e ingresos provinciales es del 2,2%. Otras dos provincias norteñas se encuentran también entre las de menor presión tributaria: Jujuy (2,7%) y Formosa (2,9%).
En el otro extremo, las jurisdicciones con mayor presión tributaria son las provincias de Buenos Aires y Tucumán y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. En estos distritos la recaudación propia supera el 6% de los ingresos totales. Le siguen Entre Ríos, Misiones, Mendoza y Córdoba.
Los datos oficiales de este año en materia de recaudación no parecen modificar demasiado el panorama.






