Casas se emancipó de Beder Herrera y va por cuatro años más como gobernador

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Sergio Casas fue acusado en todos los términos por la oposición. Los políticos y hasta los más bajos por su estilo de gobernar. Dichos términos que son conocidos en la vida política no vienen al caso para enumerarlos.

El gobernador aceptó las reglas de juego hasta que en el principio de este año tomó la primera decisión política importante: emanciparse del ex gobernador Luis Beder Herrera.

Luego se sucedieron una catarata de hechos que empezó a dejar a la oposición sin argumentos, ya que Casas comenzó a tomar volumen propio, hasta llegar a la concreción de más de $4.000 mil millones extras en el presupuesto nacional, aumento salarial con bono de $10.000, el pase a planta de los PIL, créditos para universitarios y comerciantes, presidente del PJ y ahora reelección.

Julio Martínez y Alberto Paredes Urquiza, hoy asociados a Ángel Maza y Néstor Bosetti, están sorprendidos y lo demuestran con la forma de actuar.

Hasta que los deseos de Casas solo eran especulaciones y el discurso opositor estaba centrado que llegarían a la Corte, iba todo bárbaro, salvo que hoy el oficialismo usará una herramiento establecida en la Constitución como es la enmienda.

“Ni Beder Herrera” se atrevió a tanto, dijo la senadora Inés Brizuela y Doria a mediados de diciembre con los empleados estatales de vacaciones y con los salarios al día, y con un gobierno nacional de Mauricio Macri que destruyó hasta sus propios votantes.

Para frenar la intentona reeleccionista, la oposición debe reunir casi 100.000 votos en una consulta popular que se concretaría el 3 de febrero.

El discurso mediático fue una buena herramienta electoral para Cambiemos, hoy asociado a la Municipalidad, especialmente en los albores de Macri por el cansancio que provocaba el gobierno kirchnerista. Pero en la actualidad se agotó esa forma de hacer política, ya que Casas cambió el humor social en las calles haciendo algo detestado por el macrismo como es que el dinero esté en la gente (conocido como populismo).

Por este motivo, la oposición está sin reacción, ya que en la Casa Rosada no ven mal que Casas vaya por cuatro años más, aunque las urnas serán quienes lo avalen.

El peronismo está en cada uno de los departamentos y también en la Legislatura. Eso le da tranquilidad al gobernante de turno si es del mismo palo, pero siempre hay peleas internas, como pasó en lo previo de la enmienda.

Con otro paso más en su carrera reeleccionista, Casas dejará en claro que “no es empleado ni títere de Beder Herrera” como lo decía la demócrata oposición, ya que se recibió de gobernador y si no existe una alternativa atractiva y potable para La Rioja, el hombre de San Blas podría seguir por cuatro años más.