Por el peso específico todas las miradas se centran en lo que se genera en torno al peronismo por la gobernación. La amenaza encubierta, los pronunciamientos y los gestos, ya que el oficialismo cuenta con potencias internas que se transforman muchas veces en un pequeño partido dentro del justicialismo.
Pero la oposición tiene las suyas por los antecedentes de las últimas elecciones, donde el presidente Mauricio Macri o su gente salió triunfante y siempre se dijo (por lo menos en el mundo político) que se daba por los peronistas enojados con la Casa de Gobierno.
Si Macri vence en la Capital a quien hay que adjudicarle el triunfo. Esa sería la pregunta, ya que su respuesta se venderá con bombos y platillos en los pasillos de la Casa Rosada. Será el intendente capitalino Alberto Paredes Urquiza o el senador nacional Julio Martínez. O sea quien asegura que es por su perfomance.
El paredismo ve complicado que Martínez puede hacer ganar a Macri en Chilecito, su tierra. Pero el radicalismo sostiene que su fuerza se centra en el principal departamento en detrimento del peronismo gobernante desde 1983.
Entonces se da una lucha sin prensa por lo que puede pasar el 11 de agosto por las elecciones PASO.
Hasta ayer, el sector de Paredes Urquiza no se mostraba con las boletas de Macri, que según ellos dicen no tiene muchos adeptos en los barrios de la Capital. Siempre «machaca» por ese tema el ex gobernador Luis Beder Herrera, viejo conocedor de los amores y odios de la política vernácula.
Martínez camina toda la provincia por su candidatura a gobernador y el intendente lo hace, a través de las redes sociales, y esperando el llamado salvador de Miguel Ángel Pichetto o Rogelio Frigerio.
Lo cierto que nadie de ellos evaluó qué puede pasar si Macri y el macrismo todo pierde en las PASO.





