El peligroso juego de la política de la selfie frente a la realidad social

En una carnicería comentaba su propietario que hace dos semanas tenía una oferta de cuatro kilos de carne por $400 y hoy llegó a $800. En una verdulería el dueño estaba preocupado por la caída de las ventas. Y así sigue la tristeza del sector comercial de La Rioja.

En meses electorales, la política habla de candidaturas y se olvida de los votantes, se olvida de la gente a pie. Después aparecen las sorpresas cómo le sucedió a Mauricio Macri en la PASO.

Desde hace 24 horas se produjo otra crisis más a la que se vive con las nuevas medidas económicas que afectan a otros, pero golpean el bolsillo y la mesa de los riojanos.

La política riojana no dice nada sobre lo qué pasa en una provincia que depende el 95% de los recursos nacionales, esos mismos que serán destinados para que Macri no se vaya antes del poder. Hoy piensa la provincia política en otra cosa.

A Ricardo Quintela no se lo escuchó con ninguna propuesta concreta de realización inmediata en caso de ser gobernador. Si gana, asume el 10 de diciembre con un país más complicado que el actual y se “prendió” a la vieja política de la selfie, que se usó cuando estaba Néstor Kirchner en el poder.

El candidato a gobernador de Sergio Casas no dijo nada de qué hará con los salarios de los empleados estatales, la industria sin chimenea en la provincia, como así también cuál es su pensamiento con la minería, la que impulsa su candidato a presidente, Alberto Fernández, entre otros temas.

Cabe destacar que Luis Beder Herrera es prominero y Julio Martínez antiminero.

El gobierno que buscó que se bajara Beder Herrera y fracasó, y luego instaló un estudio de fotografía en el salón Blanco de la Casa de Gobierno para que quien pase por allí se retracte con la fórmula del “consenso” del casismo que detonó al oficialismo.

Un grave error para una sociedad sumamente preocupada, ya que un vasto sector de la sociedad vivió la crisis del 2001 y la más gente más joven se la contaron.

Casas con un peronismo dinamitado buscar llegar de la mejor manera a la Cámara de Diputados, pero las perspectivas no son las mejores, ya que lo podría hacer por la minoría.

La Casa de Gobierno se enfrascó en la puja interna por la foto con Alberto o con los kirchneristas, cuando hasta hace cuatro meses pensaban totalmente distinto y no plantean alternativas frente a las malas noticias que llegan desde la Casa Rosada.

El peligroso juego de hacer política con la selfie frente a la realidad social en una discusión subterránea en el casi desaparecido casismo y que busca horizontes porque después del 10 de diciembre existe vida.