De domingo a domingo: La última batalla de Chilecito; Griselda, Fernando y Ariel contra Beder y Julio

El candidato a gobernador por el oficialismo, Ricardo Quintela, quedó en el medio de una pelea de chileciteños que él es un mero espectador. Quintela, el hombre fuerte de la Capital, está en manos de tres importantes dirigentes de Chilecito con poder en el gobierno de Sergio Casas, que finaliza el 10 de diciembre.

Se trata del trío integrado por la secretaria general de la Gobernación, Griselda Herrera; el ministro de Producción, Fernando Rejal; y el secretario de Relaciones Institucional, Ariel Puy Soria.

Griselda, Fernando y Ariel le declararon la guerra política a otros chileciteños en el patio central de la Casa de Gobierno para que no lleguen a la gobernación antes de fin de año. Ellos son el ex gobernador Luis Beder Herrera con base operativa en la finca La Seis de Anguinán y el senador nacional radical Julio Martínez también de la Perla del Oeste.

Así la interna de Los Sarmientos, Malligasta, Guanchín, los distritos chileciteños, se trasladaron a la Capital provincial con un Quintela que busca que no lo afecte a sus expectivas electorales y es solo una oyente la intendenta de Arauco, Florencia López, candidata a la vicegobernación.

Sergio Casas le dio el timón de mando de los tres dirigentes de Chilecito para que frenen la avanzada opositora y por ello, han sido claves en la construcción de poder para llegar al 27 de octubre, a través de los intendentes (en su mayoría) y un grupo de diputados provinciales.

Beder Herrera los conoce muy bien a los funcionarios chileciteños del casismo, ya que han cumplido la misma misión en su administración, y hasta Martínez cuenta con los antecedentes de cada uno, ya que se cruzan por las calles de Chilecito.

Quintela llegó a ser candidato por el trabajo fino de Puy Soria en complicidad con Rejal, que había insinuado acompañar a la diputada provincial Teresita Madera, que debió declinar de su candidatura para conformarse con intentar llegar a la Intendencia de Alberto Paredes Urquiza.

Hasta el intendente de la Capital es un privilegiado espectador de la pelea de los chileciteños en sus barrios y en sus calles.

Paredes Urquiza que había coqueteado con Martínez finalmente se reunió con Beder Herrera para buscar la construcción de una alternativa política de cara a las elecciones que se vienen.

Todo el gobierno provincial, demás jefes comunales y legisladores, también se sentaron en las primeras butacas para ver el desangrado del peronismo riojano.

Griselda es la pieza fundamental del manejo de recursos de la campaña; Rejal tiene la relación con los intendentes de los Llanos; y Puy Soria es el seductor de los demás enojados con Sergio Casas por su decisión unilateral de la fórmula.

Beder Herrera hace lo propio sumando a los que quedaron afuera del casismo y Martínez trata de incorporar a los que no comulgan con el peronismo en sus distintas versiones.

Mientras que la Capital concentra más del 60% de los votos, Chilecito se ha fortalecido en los últimos años en cargos estratégicos y hoy la mejor fotografía es el gobierno provincial.

Quintela no puede incluir a la concejala Alcira Brizuela como vice de Madera y mucho menos a Ernesto Pérez en la lista a concejales, salvo la autorización del ala Norte de la Casa de Gobierno.

Al quintelismo le pidieron en el patio interno de la Casa de las Tejas que no hiciera ofrecimientos de cargos que no tiene en clara referencia que el manejo estratégico está en manos de otros.

Esa puja interna del peronismo lo deja a Martínez con serias chances de llegar a la gobernación en base a los últimos números de Mauricio Macri en La Rioja.

Los 90 mil votos de Alberto Fernández que se benefició Casas abren serios interrogantes de lo qué pasará en los cuartos oscuros el 27 de octubre, ya que los enojados con el casismo amenazan con cortar boletas.

Se podría dar que Felipe Álvarez, otro alejado del peronismo, le gane a Casas por los desencuentros en el peronismo gobernante desde 1983, pero Fernández sea el vencedor en La Rioja.

Paredes Urquiza podría mirar con alegría, pero esos votos son del chileciteño radical y no por su gestión en la municipalidad. Son los números que se hacen en la vieja casona de la calle Bazán y Busto, sede del radicalismo.

Los chileciteños peronistas se mandan mensajes a través de terceros para que algunos desistan de la última gran batalla.

Lo que sucede es que Griselda, Fernando y Ariel piden que Beder Herrera se baje; y el ex gobernador le solicita lo contrario, que lo haga Quintela porque asegura que le gana por 10 puntos.

Lo cierto es que el entusiasmo de 1983 por el regreso a la democracia y el triunfo de Raúl Alfonsin ilusiona al partido centenario para que suceda el 27 de octubre en La Rioja.