
Es como si hubiera caído una bomba en el segundo día de la semana en el marco de la cuarentena por la pandemia mundial y por nuestra endemia.
No fuimos a dormir con 40 casos de coronavirus en La Rioja además de los 4.000 infectados por dengue. Encabezamos casi todo en la región del noroeste argentino, pero por cifras tristísimas para la provincia.
Nos despertamos con otra muerte por coronavirus y cuando tomamos el desayuno apareció otra más.
No hace mucho tiempo que La Rioja se mostraba orgullosa por ser una provincia sin la pandemia. Llegamos a cinco victimas fatales en un martes trágico.
No pasábamos el bizcocho cuando apareció la noticia sobre el incendio de una camioneta ligada a una médica que además tiene coronavirus.
Fue a horas de la fuerte discusión del gobernador Ricardo Quintela con el canal de noticias TN, que se expandió en todo el país.
Quintela pidió disculpas sobre sus dichos por los trabajadores de salud, centrados en los médicos, pero quedaron otras frases en el aire mediático de la Argentina. Hacía horas que se había hablado también del furcio riojano.
De la pasividad riojana y el estado de confort de muchos por el aislamiento obligatorio, La Rioja llegó a las portadas de los principales medios del país.
Hasta la Casa Rosada de los Fernández tomó nota de lo sucedido, ya que la política se puso en el tapete nacional. Es más hablan de los enojos presidenciales con sus «socios» riojanos.
No hay riojano que no hable sobre los últimos acontecimientos provinciales desde las muertes y los casos del coronavirus, como así también por el dengue.
El martes para el olvido es la sucesión de hechos en una provincia con casi toda la sociedad preocupada en sus hogares.
Se trata de innumerables errores politícos – comunicacionales, como sentar a Quintela para que enfrente al grupo Clarín en el horario prime time (entre las 19 a 20 para los informativos).
Aquí no son las fake news, el adoctrinamiento mediático, los medios de comunicación, los periodistas, es un grave problema político dentro de una cuarentena sanitaria y social.
Se produce en La Rioja, esa provincia que acepta a medias las disposiciones nacionales, quedando como un estado autónomo, en un martes que varios nos queremos bajar.



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