
Dicen que las personas se conocen cuando tienen poder y así parece ser que ha sucedido en La Rioja. Hubo cambio de «figuritas» políticas, pero se entendía que la concepción era la misma: entre todos y todas. Por lo menos eso fue siempre en el peronismo gobernante desde Carlos Menem gobernador.
Algo pasó y que nadie comprende que se llegue a desconocer los cimientos del proyecto político que los llevó a la Casa de Gobierno.
El ultra quintelismo de Ricardo Quintela compró el adoctrinamiento que se impulsó desde una mesa de café cerca de la vieja estación. Hasta que había nacido otro caudillo sin patillas, pero con un celular último modelo. Fueron quienes además llevaron adelante la película del líder, que vaya saber qué sucederá con ese producto.
El gobernador, alias El Gitano de la gente, puso en riesgo de muerte su capital político que no es la billetera que puede ejercer presión sino la gente, sustento de cualquier gobierno. Esa que hoy se pronuncia en su contra con nombre y apellido. Aquí no vale nada el discurso de oficina sino de la realidad: no se acaban los papelones políticos de esa persona que soñó toda su vida con ser gobernador. Y que lo pudo ser con mucho trabajo territorial en una provincia asqueada por el peronismo gobernante.
El quintelismo llegó para borrar de la faz de la tierra la historia política riojana que va desde Menem hasta Sergio Casas. Y se creyó su propia historia de considerarse seres superiores. Hoy solo reciben cachetazos no solo del grupo Clarín sino del pueblo.
Es verdad que le han pasado todas a Quintela, pero él permitió que su entorno hablara de ocho años en el gobierno cuando se mueren los abuelos por la pandemia del coronavirus. Quizás no se haya dado cuenta que le vaciaron su gestión desde el seno del golpeado peronismo, ese mismo que no tuvo problemas estomacales de traicionar al mismísimo Menem.
Hace tres meses solo son errores políticos, a pesar que gobierna hace cuatro meses. Para la sociedad ya es un gobierno de cuatro años. Quizás su gente no se sacó el chip de la Intendencia capitalina y por eso la pelea permanente hacia Inés Brizuela y Doria.
Quintela se traicionaría como figura pública si pierde su capital político por caprichos y por escuchar solo a pocos. La política es la construcción permanente más allá de los afectos.
La entrevista con TN es como la gota que colmó el vaso en la pasiva sociedad riojana. Así sabían decir muchos hasta que se dieron cuenta que el riojano habla con el silencio.
Tiene que haber gestos internos de renuncias para sacarle peso al mandatario provincial, cuyo mandato termina en el 2023. Falta mucha tela para cortar. Debe salir también mensajes concretos hacia la sociedad, pero en horarios normales y dejar de hablar por Twitter. Hoy hay mucho cansancio mental para esperar al tridente de las 23.
Dentro del gobierno también existen muchas apetencias personales y que no se relacionan con un proyecto político. Hoy Quintela salió casi solo a entregar una vivienda en épocas de vacas flacas, pero es valedero es gesto para alejarse de la pandemia de los errores. Todos deben bajar las armas y especialmente quienes gobiernan, ya que La Rioja fue siempre entre todos y todas.



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